El balance político de Alberto Núñez Feijóo antes de las vacaciones de verano dejó este miércoles titulares de calado: desde su presentación como próximo mandatario de La Moncloa a sus perspectivas sobre el ámbito judicial. Y, sobre estas valoraciones, cabe no olvidar la que arrojó acerca de su relación cada vez más estrecha con Vox.
El líder de Génova aseguró que mantiene una relación “correcta, fluida y cortés” con el presidente del partido ultraderechista, Santiago Abascal, no descartando a estas alturas y con el horizonte cada vez más cercano a las elecciones generales de 2027 de lograr un Gobierno “muy sólido y muy fuerte”, si el designio de las urnas así lo decide, para “garantizar el cambio” en España. Un cambio que podría ir de la mano con Vox al igual que han materializado distintos gobiernos autonómicos del Partido Popular.
Sin ir más lejos, ensalzó los pactos territoriales alcanzados con los de Abascal, especialmente aquellos de los últimos meses en Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía: “No son pactos encapuchados sino públicos, algunos con más de 100 medidas”, defendió, con la intención de emular este modelo al plano nacional y respondiendo en este plano sobre los Presupuestos de la Comunidad Valenciana, donde se ha introducido por primera vez el concepto de prioridad nacional de la ultraderecha con carácter normativo.
“Mi prioridad es gobernar España con un Gobierno muy sólido, muy fuerte porque lo que tenemos que hacer, la reconstrucción nacional, la reconstrucción económica, la reconstrucción social y la reconstrucción institucional, requiere tener un Gobierno muy fuerte. No he cambiado de opinión”, reiteró.
Conforme a su hilo conductor directo con Abascal, además de definirlo en buenos términos, añadió que ambos no han tenido “ningún roce” desde las elecciones de Castilla y León –en marzo- y las de Andalucía –en mayo-: “Él opina una cosa, yo opino otra sobre muchos asuntos, pero hay respeto mutuo y hay interlocución cuando es necesario entre los dos líderes de las dos formaciones políticas”, aseveró al respecto.
Dar “el cambio en España” pasando por la prioridad nacional
En aras de desbancar al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del mandato gubernamental y acabar con la era de la coalición progresista, el líder conservador dejó hace tiempo atrás de hablar de un mandato en solitario, entendiendo que el auge de Vox podría no ser exclusivo del ámbito territorial y, por ende, ya habló este miércoles de “ganar las elecciones” y “construir un Gobierno muy sólido” para la “reconstrucción” del país, llegando a señalar con ambición que sería el que más “tareas pendientes” puede acumular desde el primer mandato de Adolfo Suárez.
“No me voy a desviar de mi objetivo. Mi prioridad es que haya un cambio político en España y encabezar un Gobierno muy sólido, que tenga una mayoría suficiente para gobernar. Y a partir de ahí, lo que arrojen las urnas será gestionado con rigor y con responsabilidad”, dejó en claro.
A principios de este mes de julio, cabe recordar que voces de Génova ya vinieron materializando este escenario de posible pacto nacional con Vox. El portavoz general del PP, Borja Sémper, dijo que no se podía “condenar al PP a que gobierne solo cuando tiene mayoría absoluta”: “El PP de Feijóo ha formado 16 gobiernos autonómicos en este tiempo y ha ofrecido estabilidad, libertad, cambio, orden y prosperidad a lo largo y ancho de toda España. Cualquier otra formación española o europea firmaría estos resultados”, celebró sobre las coaliciones alcanzadas con Vox.
Incluso un poco más atrás en el tiempo, el pasado mes de junio, Feijóo, en una entrevista concedida al programa ‘El Hormiguero’ (Atresmedia), precisó que su intención era gobernar en solitario, pero con matices: “Ahora bien, voy a aceptar, cómo no, el resultado de las urnas”, dejando caer que “cuánto más fuerte sea el Gobierno, mejor estará España”, dejando así intrínseco el apoyo que recibiría de los de Abascal.
Entonces, aun asumiendo este horizonte, sí que advirtió de ciertas líneas rojas que no toleraría en caso de llegar a este punto: el respeto a la Constitución española, de las autonomías, las políticas de igualdad, de género y LGTBI, el equilibrio de las cuentas públicas, la prosperidad de los españoles “por encima de todo” y una política migratoria “ordenada y racional”. Ante tales directrices, los de Bambú contestaron bajo un mismo tono de reproche, puesto que su secretario general de Vox en el Congreso de los Diputados, José María Figaredo, le instó a “no vender el oso antes de cazarlo”, dejando caer así que Feijóo no debe dar nada por sentado.
¿Y Junts?
Otro de los quebraderos de cabeza para el PP que ha declinado en contradicciones en su propia hemeroteca en los últimos tiempos se remite al giro de argumentario sobre Junts, partido del que renegaba por el independentismo catalán y con el que ha terminado por votar en sintonía distintas iniciativas en contra del Gobierno central en el Congreso.
En este sentido, Feijóo señaló, sobre un posible acercamiento aún mayor, que ambas formaciones “han pactado y votado de la misma forma en más de 170 ocasiones con Junts y con Vox”: “Y si la legislatura continúa, espero hacerlo en más ocasiones. Porque eso lo que supone es que el gobierno se ha convertido simplemente en una minoría de bloqueo”, precisó.
En materia de encuestas electorales, pese a que no auguran la subida que proyecta Feijóo para salir victorioso de las urnas en 2027, defendió que el PP “sigue siendo la primera fuerza política en España y sigue ganando las elecciones cada vez que se producen”.
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