La victoria del Valencia CF contra el Eldense en su segundo partido de pretemporada dejó pinceladas que dan a entender que el equipo de Carlos Corberán va por buen camino. Es cierto que las cualquier interpretación es temprada, ya que lo que de verdad importa es el rendimiento que dará el cuadro valencianista en LaLiga, pero las pruebas de pretemporada proyectan, a grandes rasgos, el papel que tendrán los futbolistas. La atención siempre reside en las caras nuevas y, en el caso de Justin de Haas, no iba a ser menos.
El holandés, tras convertirse en el primer fichaje del Valencia CF, se vistió de corto ante el Eldense para plasmar sobre el césped de Paterna de qué pasta está hecho. El ex del Famalicao hizo pareja de baile con Mouctar Diakhaby demostrando que tiene vestiduras como primer central. Más allá de tratarse de un perfil zurdo, con la ventaja que supone en el universo del fútbol, el holandés jugó muy abierto a la izquierda, buscando combinaciones y entendimiento con Jesús Vázquez, y mostró capacidad para romper líneas rivales buscando a Guido Rodríguez y Ugrinic, quienes actuaron en la medular durante el primer asalto. Defensivamente, sacó rédito de sus 194 centímetros de altura imponiéndose en el juego aéreo, aunque, más allá de un centro lateral de David Ruiz, apenas tuve que intervenir debido a la poca influencia ofensiva del conjunto alicantino.
Concentrado en todo momento
No obstante, Justin de Haas, a pesar de llevar pocos días en la disciplina valenciana, se encargó de transmitir instrucciones a sus compañeros y a mostrar rasgos de liderazgo. De hecho, mientras la Ciudad Deportiva de Paterna alucinó con el golazo de un Sato que recibió las felicitaciones de sus compañeros, el central aprovechó la circunstancia para darle indicaciones a Jesús Vázquez. El holandés, de esta manera, se retiró al descanso y dio su lugar a Amos Wanjala, dejando buenas sensaciones y demostrando que puede convertirse en una pieza de gran interés para la retaguadia del Valencia CF.












