La violencia vuelve a recrudecerse entre las ruinas de Gaza. Mientras Irán y Estados Unidos mantienen sus ataques cruzados y el Líbano presiona a Washington para conseguir la retirada israelí de su territorio, el enclave palestino ha sufrido una de sus semanas más letales desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre. Solo el martes al menos una docena de personas perdieron la vida, incluidas toda una familia formada por el padre, la madre y sus cuatro hijos, en varios bombardeos, de acuerdo al ministerio de Salud gazatí. Estas pérdidas elevan el número de víctimas mortales a al menos 60 víctimas mortales en una semana.
«Es un crimen contra la humanidad horrible y doloroso«, así es como ha descrito la Defensa Civil de Gaza el ataque aéreo contra un edificio residencial en Ciudad de Gaza de este martes que mató a toda una familia. El bombardeo no fue avisado previamente y provocó un incendio que atrapó a los seis miembros de la familia en el interior. «Es una de las muchas y dolorosas tragedias humanas que se repiten a diario desde hace años en la Franja de Gaza, debido a los continuos crímenes cometidos por la ocupación israelí contra civiles desarmados», ha añadido un representante de la Defensa Civil frente a las ruinas de la casa, donde ha denunciado las dificultades a las que se enfrentan sus equipos.
Familias enteras
Sólo el día anterior otro bombardeo contra la casa de la familia al Masri en el barrio de Sadra en la misma ciudad mató a Firas y Salsabil al Masri, a sus tres hijas y su hijo mientras dormían. Un día antes fue el fuego de artillería quién mató a Rida Abu Asr en el barrio de Zeitoun mientras los tanques avanzaban hacia el cruce de Dawla, según la agencia de noticias palestina Wafa. El sábado un avión de guerra israelí atacó sin previo aviso otro edificio residencial en el barrio Nassr de Ciudad de Gaza. Adham Nasman, su esposa Marwa y tres de sus hijos murieron como resultado. Según Israel, Nasman era un comandante de Hamás, grupo que no ha emitido ningún comunicado al respecto.
El día antes un dron israelí atacó una procesión fúnebre a las afueras de la mezquita Ahmad Yassin en el campo de refugiados de Nuseirat, situado en el centro del enclave. Al menos ocho personas fueron asesinadas mientras estaban enterrando a un hombre asesinado horas antes. Hace justo una semana, un helicóptero israelí acabó con la vida de Omar Sami Abu Qassem, su esposa Asmaa Ghazi y su hija Habiba, de seis años, en Deir el Balah. Su hijo de tres años fue el único superviviente del ataque. Los bombardeos israelíes también mataron a siete policías, incluido el director de la comisaría de Jabalia, en un ataque a un puesto de control el 14 de julio. A su vez, durante toda la semana, han golpeado las tiendas de campaña que albergaban a familias desplazadas en la zona humanitaria de al Mawasi.
Barrera de tierra
«Nueve meses después del anuncio del alto el fuego, todavía no hay ningún lugar seguro para los palestinos en Gaza», ha declarado este martes Zamin Al Jitan, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas, desde Ginebra. Entre el 13 y el 20 de julio, los ataques israelíes han causado la muerte de «al menos 57 palestinos, entre ellos seis niños y ocho mujeres«, sin incluir a las familias asesinadas desde el lunes. «El asesinato de civiles en estos ataques suscita preocupación por las continuas violaciones del derecho internacional humanitario, los crímenes de guerra y otros posibles crímenes atroces en Gaza», ha añadido Al Jitan. Al menos 1.150 palestinos han muerto en Gaza desde la entrada en vigor de la tregua.
Mientras la violencia física continúa en aumento, el territorio gazatí registra otro tipo de violencia transformadora. Las fuerzas israelíes están construyendo una barrera de tierra que dividirá el enclave en dos, de acuerdo a imágenes satelitales examinadas por la agencia Associated Press. Los medios israelíes han informado de que su Ejército controla alrededor del 70% de la Franja, mucho más de lo acordado en el marco de la tregua que exigía la retirada de las tropas a la mitad del enclave. Más de 23 kilómetros de esta barrera de tierra, que suponen más de la mitad de la longitud del territorio, ya han sido construidos atravesando comunidades palestinas demolidas por las fuerzas israelíes, que han confirmado a la agencia de construcción de una barrera física más allá de la «Línea Amarilla«.
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