En un MetLife Stadium repleto de celebridades, leyendas del fútbol y personalidades del deporte, hubo una imagen que no pasó desapercibida para el barcelonismo. Entre los campeones del mundo de Sudáfrica 2010 apareció un invitado inesperado: Robert Lewandowski. El delantero polaco siguió la final entre España y Argentina desde el palco junto a Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Iker Casillas, Sergio Ramos, David Villa y Fernando Llorente, y vivió con especial intensidad el desenlace del encuentro.
El exdelantero azulgrana no escondió en ningún momento cuál era su equipo. Al fin y al cabo, sobre el césped había hasta ocho futbolistas con los que había compartido vestuario en el FC Barcelona. Cuando Ferran Torres marcó en la prórroga el gol que dio a España su segundo Mundial, las cámaras captaron a un Lewandowski completamente desatado. Se levantó de su asiento, rompió a aplaudir con una enorme sonrisa y celebró el tanto mientras el palco estallaba de júbilo. Una reacción espontánea que reflejó el cariño que sigue guardando a muchos de sus antiguos compañeros.
Aunque este verano puso punto final a su etapa como azulgrana tras finalizar su contrato, el internacional polaco mantiene una excelente relación con buena parte del vestuario culé. Precisamente, tras cerrar su fichaje por los Chicago Fire de la MLS, aprovechó sus primeras semanas en Estados Unidos para asistir a la gran cita del fútbol mundial y disfrutar en directo de una final histórica.
Su presencia en Nueva Jersey también dejó otra imagen significativa. En los prolegómenos del encuentro, Lewandowski coincidió con Joan Laporta y Alejandro Echevarría, dos de las personas que desempeñaron un papel fundamental para hacer posible su llegada al FC Barcelona en el verano de 2022. Los tres se saludaron con afecto y posaron juntos para una fotografía que simbolizó el cariño que Lewandowski le sigue guardando al presidente y al conjunto culé.
La instantánea, compartida en los alrededores del palco, recordó el estrecho vínculo que sigue uniendo a Lewandowski con el Barça pese a haber iniciado una nueva aventura al otro lado del Atlántico. Y su efusiva celebración del gol de Ferran Torres confirmó que, aunque ahora vista la camiseta de los Chicago Fire, una parte de su corazón sigue muy ligada al vestuario azulgrana.












