Las imágenes que han llegado desde Asturias impresionan: cientos de orugas avanzando en masa por campos y aproximándose a las viviendas. Se trata de una plaga de gusano soldado, un fenómeno que los expertos han calificado de excepcional pero que ha servido para poner el foco en los riesgos asociados al verano, el calor y la multiplicación de insectos en prados y cultivos.
Carlos Pradera, experto en gestión de plagas de Anticimex, ha explicado en COPE Cantabria que, aunque estos episodios no son habituales, pueden ocurrir si una población de orugas crece de forma descontrolada. “Es normal que en verano, en algún campo, pueda haber algún insecto, en este caso una oruga de un lepidóptero, que crezca en número elevado”, ha señalado.
El verdadero problema surge cuando esta enorme población se queda sin alimento o alcanza una dimensión incontrolable, momento en el que las larvas comienzan a desplazarse, llegando a afectar a viviendas cercanas. Pradera ha reconocido que las escenas vistas en Asturias son “casi de película” por la ingente cantidad de orugas que se mueven al unísono por el terreno.
La cuestión sería preguntarse por qué hemos llegado a esta situación»
Experto en gestión de plagas
El experto insiste en que la clave es actuar antes de que el fenómeno se descontrole. “La cuestión sería preguntarse por qué hemos llegado a esta situación”, ha apuntado, considerando que antes de una plaga de esta magnitud suelen aparecer señales previas en el terreno, como la presencia de larvas en prados o cultivos que, de vigilarse, permitirían atajar el problema a tiempo.
El riesgo se extiende a Cantabria
La preocupación por la cercanía y las similitudes del territorio ha hecho inevitable la pregunta sobre si esto podría ocurrir en Cantabria. En esta comunidad existen numerosos pueblos con viviendas pegadas a prados, fincas o explotaciones agrícolas, un escenario que podría generar inquietud ante episodios similares.
Plaga de gusanos soldado
Pradera ha aclarado que no existe una alerta generalizada para Cantabria, pero sí admite que pueden darse casos puntuales. Según ha explicado, ya existen reportes de situaciones parecidas en algunas zonas. “No te diré que hay muchos, pero a mí me han llegado casos”, ha señalado, recordando que hace cuatro o cinco años tuvo conocimiento de un episodio con una oruga similar.
Estas larvas, añade el experto, son especialmente voraces y suponen una amenaza para los campos de cultivo. El problema, además, puede agravarse si no se actúa, ya que las larvas se convierten en mariposas que ponen más huevos, extendiendo la plaga y pudiendo alargar el problema hasta el otoño si no se toman medidas.
Las plagas habituales del verano
Más allá del gusano soldado, Anticimex recuerda que las plagas más frecuentes durante el verano en entornos urbanos y viviendas siguen siendo las más conocidas: cucarachas, hormigas y mosquitos. Estas especies, muy adaptadas al medio urbano, se ven favorecidas por el aumento de las temperaturas.
El calor no solo acelera su ciclo vital, sino que también alarga su periodo de reproducción, que tradicionalmente se concentraba entre finales de primavera y septiembre. Esto provoca que su actividad sea más intensa y prolongada. Aunque la situación varía entre la costa y el interior, o entre la cornisa cantábrica y la zona mediterránea, el patrón es claro: a temperaturas más altas y veranos más largos, mejores condiciones para las plagas.
La difícil batalla contra la avispa asiática
Otro de los grandes focos de preocupación en Cantabria es la avispa asiática, cuyo control, según Pradera, sigue siendo muy complicado. A pesar de las medidas de trampeo y eliminación de nidos primarios, el experto admite que “a día de hoy es una guerra muy difícil”.

EFE/CATI CLADERA
La avispa asiática, que entró en España desde Francia, se extendió rápidamente por la cornisa cantábrica. Sin embargo, lo que más preocupa actualmente a los especialistas es su capacidad de adaptación. Pradera señala que, si bien al principio se creía que se mantendría en zonas húmedas, ya se está observando su adaptación a climas más secos, lo que la convierte en una de las especies exóticas invasoras más preocupantes.
El mensaje de los expertos es claro: no se trata de alarmar, sino de vigilar. Lo ocurrido en Asturias con el gusano soldado, aunque excepcional, demuestra la importancia de detectar a tiempo la presencia de larvas. En las viviendas, las recomendaciones se centran en revisar el entorno, evitar acumulaciones de restos orgánicos, controlar la humedad y actuar ante los primeros indicios de plaga, pues una presencia puntual es controlable, pero no si se deja avanzar.















