La temperatura de una encina puede revelar que el árbol está sufriendo antes incluso de que muestre señales visibles de deterioro. Un equipo liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC (IAS-CSIC) de Córdoba ha validado una técnica que permite detectar de forma temprana el estrés hídrico de las encinas, un avance que puede convertirse en una herramienta clave para proteger las dehesas, según ha informado el centro de investigación cordobés, .
El método utiliza imágenes térmicas de alta resolución para medir la temperatura de las copas y calcular el denominado Índice de Estrés Hídrico de los Cultivos, conocido por sus siglas en inglés como CWSI. Este indicador, utilizado habitualmente en agricultura, ha sido adaptado por primera vez a los encinares mediterráneos para comparar el estado de los árboles entre diferentes años, zonas y condiciones meteorológicas.
La investigación ha sido liderada por Alberto Hornero, investigador del IAS-CSIC, y abre la puerta al desarrollo de una especie de sistema de alerta temprana para las encinas. Su principal ventaja es que permite localizar los árboles más vulnerables antes de que el decaimiento sea evidente a simple vista.
La copa se calienta cuando la encina deja de transpirar
El funcionamiento del sistema parte de un proceso natural. Cuando una encina dispone de suficiente agua, transpira y su copa se mantiene más fresca. Sin embargo, cuando comienza a sufrir falta de agua, reduce la transpiración y aumenta su temperatura.
“Cuando una encina dispone de agua y transpira correctamente, su copa se refrigera; cuando sufre estrés hídrico, reduce la transpiración y se calienta”, explica Alberto Hornero.
El avance del equipo científico ha consistido en transformar esa variación de temperatura en un indicador fiable que permita comparar árboles y zonas sometidos a condiciones ambientales diferentes. Para desarrollar el estudio, los investigadores analizaron imágenes térmicas aéreas tomadas entre 2012 y 2024 en dos áreas de dehesa situadas en las provincias de Córdoba y Huelva. Estos datos se combinaron con sensores infrarrojos instalados sobre las copas y con mediciones fisiológicas realizadas directamente en el terreno. Los resultados muestran que el índice térmico está relacionado con variables que permiten conocer el estado hídrico real del árbol, como el potencial de agua y la apertura de los estomas de las hojas.
El trabajo también ha permitido diferenciar distintos niveles de severidad del decaimiento, lo que facilitaría actuar antes de que aparezcan síntomas avanzados relacionados con procesos como la Seca de la encina.
El estudio usa imágenes térmicas de alta resolución para medir la temperatura de las copas y calcular el denominado Índice de Estrés Hídrico de los Cultivos. / CÓRDOBA
Una herramienta para decidir dónde actuar primero
La posibilidad de conocer el nivel de estrés de cada árbol puede resultar especialmente útil para los propietarios, técnicos y gestores de las dehesas de Córdoba. Mediante vuelos con sensores térmicos sería posible elaborar mapas que indiquen qué encinas están soportando un mayor estrés y en qué zonas existe más riesgo de deterioro. Esta información ayudaría a priorizar actuaciones, orientar tratamientos forestales y aprovechar mejor los recursos disponibles.
“La posibilidad de cartografiar el estrés hídrico árbol a árbol, entre fechas y zonas, puede ayudar a priorizar actuaciones, orientar tratamientos selvícolas y avanzar hacia una gestión forestal más precisa y adaptativa frente al cambio climático”, señala el investigador del IAS-CSIC.
La detección anticipada resulta especialmente relevante en un escenario marcado por la sequía, el aumento de las temperaturas, la degradación del suelo y la presencia de patógenos. Todos estos factores pueden debilitar las encinas y acelerar su decaimiento.
La encina ocupa más de dos millones de hectáreas de terrenos forestales en la región mediterránea y tiene una importancia esencial para la biodiversidad, la conservación del suelo, la regulación del agua y la captura de carbono. También constituye la base económica y ambiental de la dehesa y de actividades como la cría del cerdo ibérico.
Contar con avisos más tempranos no elimina las amenazas que afectan a la dehesa, pero sí puede proporcionar un tiempo decisivo para actuar.
Proyectos coordinados por la Universidad de Córdoba
El estudio ha sido publicado en la revista científica Remote Sensing of Environment y se ha desarrollado dentro de los proyectos Quercusat, Espectramed y D-Traits, financiados y coordinados por la Universidad de Córdoba (UCA). La línea de trabajo continúa ahora mediante el proyecto europeo TREAD, coordinado por el IAS-CSIC.















