Argelia es el principal suministrador de gas de España, y somos su segundo mayor comprador europeo, sólo por detras Italia. En un contexto de mercados tensionados como el actual, por la guerra de Rusia contra Ucrania y la de Estados Unidos contra Irán, esa relación bilateral cobra mayor importancia. Por eso, el viaje que realiza el presidente Pedro Sánchez a Argel este lunes, donde se va a reunir con el jefe del Estado argelino, Abdelmadjid Tebboune, tiene un componente energético prioritario. Y un objetivo concreto: elevar la capacidad de gas que importa España, tanto por el gasoducto Medgaz como por barco en forma de gas natural licuado (GNL).
En la actualidad, la capacidad del tubo es de unos 10,6 bcm (billion cubic metres, o mil millones de metros cúbicos) cada año. Los planes del Ejecutivo español pasan por añadir entre 0,4 y 0,8 bcm adicionales, informan fuentes de Moncloa. A eso habría que añadir entre 0,5 y 1 bcm extra de GNL a través de buques metaneros, que actualmente es una vía de importación casi testimonial. Y hay voluntad por parte de las autoridades argelinas de aumentar ese flujo.
El equipo negociador español está determinando cuánto exactamente, en qué condiciones y cómo hacerlo. Una discusión técnica que involucra también a las cuatro principales empresas del sector, cuyos representantes viajan a Argel con el presidente, tal y como adelantó este diario: Naturgy, Enagás, Moeve y Repsol.
Aunque las empresas españolas son privadas (aunque en el caso de Enagás tiene a la estatal SEPI como accionista con un 5%), es importante el impulso público en este tipo de operaciones, porque en Argelia la principal empresa, Sonatrach, es estatal, y el gasoducto que conecta con España es propiedad de esa empresa en un 51%, mientras que el 49% restante pertenece a Naturgy junto al gigante de losfondos de inversión BlackRock.
Cada parte defiende un modelo según sus intereses, informa el Ejecutivo: Argelia quiere cerrar contratos por la máxima capacidad para garantizarse la venta; España quiere introducir cierta flexibilidad en función de la situación de los mercados o de las siete regasificadoras en suelo español.
Argelia, décimo productor de gas
Argelia es el décimo productor de gas del mundo y ocupa también el décimo puesto en cuanto a reservas conocidas. Acapara el 6% de las exportaciones mundiales de gas. Entre el 30% y el 35% del gas que importa España viene de Argelia. El grueso llega por tubo, que es más barato y más estable que el GNL porque no depende de los vaivenes del mercado ni de la contratación de barcos.
El gas representa entre el 21% y el 23% de la energía primaria que consume España. De ese gas, hasta la guerra de Ucrania, entre el 50% y el 55% venía por tubo. Desde que, por las tensiones sobre el Sáhara Occidental, Marruecos cerró el gasoducto que venía de Argelia y pasaba por su territorio, entre el 65% y el 70% del gas llega ahora por barco.
Recuperar una buena relación con Argelia es fundamental para estabilizar el suministro. Argelia rompió en 2022 el Tratado de Amistad con España, retiró a su embajador y congeló el comercio bilateral después de que Pedro Sánchez se decantara por la fórmula marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Argel es el principal valedor del Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, ahora en el exilio en los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia.
La relación se ha ido reencauzando, y con este viaje Pedro Sánchez tratará de plasmar esa nueva sintonía con Tebboune. Ellos quieren y España también, asegura Moncloa. Por eso, ambos países quieren confirmar al máximo nivel político esta nueva etapa de las relaciones bilaterales.
Inversiones en renovables en Argelia
Además del gas, los argelinos están inmersos en un proceso de diversificación energética. Tras una década con escasa inversión, quieren atraer capitales para explotar mejor sus recursos. Pretenden aumentar el peso de las energías renovables, especialmente de la solar, un sector en el que las empresas españolas son líderes. También están interesados en el hidrógeno verde, asegura el Ejecutivo, que espera que haya acuerdos en estas tecnologías. Sánchez se va a reunir con empresarios de sectores pujantes en las adjudicaciones públicas argelinas, como la tecnología y la defensa.
El comercio, que se aproximó a cero durante la crisis, tampoco está exento de problemas. Argelia es proteccionista y quiere reducir las importaciones, por lo que pone obstáculos a los importadores extranjeros. Además, la seguridad jurídica es mejorable. Todo eso ha afectado al Acuerdo de Asociación entre la UE y Argelia, que ha sido llevado a arbitraje. Hay empresas españolas con contenciosos abiertos, retrasos en los pagos o incumplimientos de contratos, como Técnicas Reunidas, TSK, Elecnor e IDOM. Con este viaje también se tratará de mejorar esa situación.
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