España firmó un 2-0 solvente ante Francia y se clasificó para la final del torneo con autoridad. El equipo dominó el ritmo, controló las fases decisivas y volvió a mostrar una madurez competitiva que lo sitúa como uno de los grandes favoritos al título. Mientras espera rival, o Inglaterra o Argentina, la selección convive con un debate que ha eclipsado parte de la celebración: la acumulación de faltas durante todo el torneo sobre Lamine Yamal que, según el vestuario, nunca son sancionadas.
El joven extremo, una de las piezas más desequilibrantes del equipo, sufrió un nivel de dureza que sorprendió incluso a los jugadores más experimentados. Las acciones, repetidas durante todo el encuentro, generaron una sensación de desprotección que se trasladó al banquillo y al cuerpo técnico.
Un partido especialmente duro para Lamine Yamal
Lamine fue objeto de entradas, trabas y golpes constantes, muchos de ellos sin que el árbitro señalara falta. La selección considera que esta permisividad permitió a los defensas franceses repetir el mismo tipo de contacto, condicionando la libertad del extremo para encarar y recibir en ventaja.
Lamine Yamal en el partido de semifinales del Mundial de la FIFA 2026 entre Francia y España en el estadio / Kenneth Fernandez / EFE
El malestar no se centra solo en la dureza, sino en la ausencia de intervención arbitral en acciones que, según el equipo, deberían haber frenado el juego brusco desde el inicio. La preocupación es doble: por la integridad del jugador y por el precedente que puede sentarse de cara a la final.
Rodri: crítica a la falta de control del árbitro
El capitán, Rodri, fue uno de los primeros en expresar su indignación. No se limitó a señalar la dureza del partido, sino que contextualizó la situación como un problema de repetición y falta de respuesta arbitral.
«Estamos hablando de más de 10, 15 faltas que el chico se va al suelo y le traban», afirmó, destacando que la acumulación de acciones sin sanción permitió que los defensas insistieran en la misma estrategia. Rodri explicó que, si el árbitro no interviene, los rivales «es muy difícil, van a seguir haciendo lo mismo», generando un clima de impunidad que afecta directamente al rendimiento del jugador.
El capitán quiso equilibrar su crítica reconociendo el partido sobresaliente de Lamine sin balón, subrayando su capacidad para ayudar en la presión y en la estructura defensiva pese a la dureza del encuentro.
De la Fuente: preocupación por un patrón que se repite
El seleccionador, Luis de la Fuente, reforzó la idea de que la permisividad arbitral no es un hecho aislado. Recordó que ya vivieron una situación «muy desagradable» contra Uruguay, donde también sintieron que el árbitro permitió demasiadas patadas y parones sin sanción.

El penalti de Lucas Digne a Lamine Yamal / Cazo TV
«Hoy creo que ha sido muy permisivo el árbitro, con muchas faltas y muchas patadas», señaló, añadiendo que Lamine protesta muy poco, lo que debería aumentar la sensibilidad del colegiado hacia este tipo de acciones. De la Fuente explicó que, aunque entiende la dificultad de arbitrar, considera que la gestión del partido no fue justa y que afectó al desarrollo del juego en fases clave.
El técnico también reconoció que, en ocasiones, expresar la frustración «no vale para nada», pero que es necesario desahogarse para dejar claro el malestar del equipo.
La selección afrontará la final con confianza, pero también con una reivindicación explícita: mayor protección para Lamine Yamal, un jugador decisivo que está recibiendo un nivel de dureza que preocupa al cuerpo técnico y al vestuario.










