España entera sigue celebrando el pase a la gran final del Mundial gracias al providencial gol de Pedro Porro. Sin embargo, la resaca de la victoria ha dejado su momento más tierno y desgarrador en la televisión. El programa ‘Y Ahora Sonsoles’ de Antena 3 ha conectado en directo con Antonio Sauceda, abuelo del futbolista, quien no ha podido contener la emoción al recordar el durísimo y largo camino que ha recorrido su nieto hasta tocar el cielo con las manos en la élite del fútbol mundial.
El desgarrador recuerdo a su difunta esposa que hizo brotar las lágrimas
Durante la emotiva charla con el reportero del espacio de Sonsoles Ónega, se ha puesto en valor el papel fundamental que jugaron los abuelos en la crianza de Pedro Porro. Debido a las largas jornadas laborales de sus padres, el futbolista creció prácticamente bajo el cobijo y los cuidados de sus abuelos.
Ha sido precisamente al recordar la absoluta dedicación de su fallecida esposa cuando Antonio se ha derrumbado por completo frente a las cámaras. «Daría la vida para que ella lo viera», ha confesado con los ojos completamente empañados en lágrimas, encogiendo el corazón de los espectadores y de la propia presentadora en el plató.
Segundos después, con la voz totalmente quebrada por el orgullo, Antonio ha querido destacar la calidad humana de su nieto por encima de sus logros deportivos: «La ilusión más grande de mi vida es que él triunfe. Se lo merece porque es un buen nieto y, la verdad, es bueno».
«No llores, papá»: el cariñoso consuelo de la madre de Pedro Porro
El emotivo directo ha dejado también un tierno reencuentro familiar en las pantallas de Antena 3. Eva Sauceda, madre del lateral de la Selección, seguía la conexión de su progenitor desde otro punto y, al verle tan sumamente afectado y desbordado por las lágrimas, ha intervenido con ternura para intentar tranquilizarle: «No llores, papá», le ha pedido con mucho cariño.
Finalmente, Antonio ha querido tomarse con humor la enorme repercusión mediática que está viviendo estos días, reconociendo que la avalancha de periodistas y cámaras en la puerta de su casa empieza a pasarle factura a su tranquila rutina. Eso sí, ha dejado claro que la felicidad por su nieto está por encima de todo: «Por mi nieto hago lo que haga falta», ha sentenciado con una sonrisa de oreja a oreja.
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