Sin medias tintas. «Nos gobierna en España un movimiento de destrucción del Estado de derecho que, como señalan las recientes condenas, que están sentenciando al entorno del presidente Sánchez, utiliza medios de comunicación y herramientas del Estado para, literal, dañar nuestra salud democrática», ha afirmado hoy Isabel Díaz Ayuso durante su breve pero contundente intervención en el Libertas Forum del Partido Popular Europeo, celebrado hoy en Madrid. Ante parte del liderazgo conservador del continente, la presidenta madrileña ha defendido que en el país hay una operación «de acoso y derribo» contra los jueces.
Presente estaba el presidente del PPE, Manfred Weber, pero también el del propio Partido Popular español, Alberto Núñez Feijóo, quien ya había participado en el encuentro esta mañana. Sin mencionar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el líder de la oposición ha enumerado los rasgos para «reconocer a un autoritario», entre los que ha enunciado «recelar de los jueces», «despreciar las mayorías cuando no le favorecen» o «temer a las urnas».
Feijóo ha reclamado, además, una «respuesta» a las amenazas de «comunistas, populistas, autoritarios, dictadores y radicales». «España, más pronto que tarde, se incorporará al despertar democrático que permita reconstruir nuestras instituciones, nuestras libertades individuales y nuestras alianzas históricas. El cambio en España está más cerca», ha asegurado.
Por la tarde, Ayuso ha elevado la apuesta. «Hoy me gustaría pedir a mis compañeros del Partido Popular Europeo que escuchen lo que el presidente Feijóo y mis compañeros del Partido Popular de España aquí y en Bruselas les vienen alertando desde hace meses», ha comenzado diciendo. Para a continuación, y en un tono sosegado, subir un peldaño. Donde Feijóo ha dicho «recelar» de los jueces, la dirigente madrileña ha hablado directamente de «acoso y derribo» y no ha eludido mencionar a Pedro Sánchez.
No solo existe, ha dicho, una trama corrupta que busca «la destrucción reputacional y profesional» de magistrados, periodistas, políticos, guardias civiles, o policías. «Además, hay una operación de acoso y derribo contra el poder judicial para que todas las causas que rodean al Gobierno y a su presidente, al presidente Sánchez, sean puestas en tela de juicio, en duda y que se vean como una causa política», ha aseverado.
En su relato de la situación, Ayuso no ha ahorrado analogías con lo que ocurre en otras latitudes. «Yo entiendo que nos cueste creer lo que está pasando en un país miembro de la Unión Europea, pero esto es así», ha evocado. «Tampoco se lo querían creer en su día venezolanos, cubanos…«. Y ha pintado un escenario en que «al principal partido político no se le permite intervenir», en el que el fiscal general del Estado, «condenado por emprender operaciones ilegales contra adversarios políticos» está «en todas las salsas» o en el que la televisión pública está al servicio del Gobierno «como jamás se había visto en Europa». «Se había visto en Venezuela, pero no en Europa», ha insistido.
Regularización y nacionalizaciones
Asimismo, ha vuelto sobre otros dos de los temas sobre los que viene cimentando sus críticas al Gobierno en los últimos meses, el proceso de regularización extraordinaria de extranjeros recientemente emprendido por el Ejecutivo, y las nacionalizaciones de descendientes de españoles al amparo de la Ley de Memoria Democrática.
Sobre el primero ha asegurado que están entrando «sin control y de manera irregular y masiva» millones de ciudadanos, hasta tres millones, ha aventurado, «a través del Aeropuerto de Barajas pero también del resto de fronteras y hoy también Gibraltar». El proceso, ha abundado, crea un «efecto llamada» que «de no pararse a tiempo va a multiplicar hasta niveles desconocidos la inseguridad, la convivencia y el mantenimiento de los servicios públicos».
En cuanto a las nacionalizaciones, otros tres millones de personas, ha estimado, ha vuelto a decir que no siguen otro criterio que el de «viciar» los censos electorales hacia una ideología, la de Sánchez, ha mantenido, «como hacen sus amigos populistas».
«Si seguimos pensando desde Europa que los problemas de un país miembro son algo que se queda en política doméstica, lo vamos a lamentar todos», ha remachado. «La deriva autoritaria que está sufriendo España va a tener consecuencias catastróficas. No estamos ante una batalla de izquierda o derecha, estamos hablando de una batalla entre el Estado de derecho o la arbitrariedad del poder que tiene un efecto contagioso muy peligroso».
Batalla cultural
Con el máximo dirigente de su partido sentado en frente y ante su familia ideológica en todo el continente, la presidenta madrileña ha enarbolado, además, el estandarte de la batalla cultural que tan a menudo agita también en el debate nacional, esa confrontación ideológica desacomplejada que la sitúa en lo que algunos califican de ala dura del PP frente a partidarios de planteamientos y pronunciamientos más centrados. «Los populares debemos tener agenda propia«, ha enfatizado. «No podemos aceptar el marco ajeno sobre el que marcar distancias, parecernos, empatar o disculparse. No jugamos en campo contrario ni con el lenguaje del adversario siempre cargado de trampas y tanta toxicidad, porque tenemos ideas propias», entre las que ha incluido «la defensa de la libertad y la vida», «el cuidado de la familia», y la construcción de «instituciones fuertes y garantes con los mejores al frente».
«Desde la Comunidad de Madrid proponemos volver al origen fundacional de la Unión Europea y reiniciar desde España nuestra mejor etapa, la Transición», ha concluido. «Somos la Europa del Muro de Berlín, la que nació para derrotar a los totalitarismos y para poner fin a tanto desastre humano. La Europa que acoge, pero cuida sus fronteras porque solo con ley y con orden se puede integrar de verdad». La Europa, ha añadido, «consciente de su raíz, que nace en el humanismo cristiano, y que defiende, se sea creyente o no, que somos iguales ante las oportunidades gracias a la educación, a la defensa de la persona, su dignidad y el Estado de derecho».
Fuente: El Periódico de España











