La infancia y la adolescencia en Canarias están atravesando una transformación estructural que va mucho más allá de un simple cambio de hábitos. Este martes, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes, junto a Unicef, ha presentado el informe Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital en Canarias, un documento que actúa como una potente lente de aumento sobre la realidad de 1.460 estudiantes de diecisiete centros del Archipiélago. Los datos no dejan lugar a la indiferencia: el 21% de los menores canarios presenta síntomas claros de malestar emocional, una cifra significativamente superior al 14,2% de la media nacional.
El impacto en la salud mental es, posiblemente, el hallazgo más alarmante de esta investigación. El estudio vincula directamente el uso problemático de las tecnologías con un aumento del riesgo suicida, que en las Islas alcanza al 11,2% de los adolescentes, frente al 7,1% del conjunto del Estado. Antonio Rial Boubeta, investigador principal del estudio y profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, es tajante al definir el alcance de este trabajo: «Tenemos una radiografía, yo le diría una resonancia magnética, pero súper megapotente, que nos dice cómo viven nuestros hijos, cómo sienten y cómo padecen, y eso lo relacionamos con la tecnología».
Una herida emocional invisible
La insatisfacción vital se ha convertido en una sombra para uno de cada cuatro jóvenes isleños. Según el informe, el 26,9% de los adolescentes presenta una satisfacción baja con su vida actual. Esta precariedad emocional es especialmente cruda entre las chicas y los alumnos de la ESO. Rial explica que el terminal móvil a menudo corta la capacidad de introspección: «Lo que tiene que hacer una persona, y sobre todo en la infancia y en la adolescencia, es empezar a conectar consigo mismo. Eso es un elemento fundamental para construir una buena salud mental». Cuando esta conexión se rompe por el scroll infinito, las tasas de ansiedad, depresión y somatización se triplican.
Educación y UNICEF presentan la primera radiografía del bienestar digital de la infancia y la adolescencia en Canarias. / La Provincia
La puerta de entrada a este universo digital es cada vez más precoz. En Canarias, dos de cada tres alumnos de 5.º de Primaria ya disponen de su propio teléfono móvil con internet. La media de inicio se sitúa en los 10,69 años, un hito que el viceconsejero de Educación, José Manuel Cabrera, observa con cautela. Cabrera destaca que este informe «constituye una herramienta de gran valor para la Consejería, porque nos permite conocer mejor la realidad que viven nuestros niños, niñas y adolescentes y seguir mejorando las políticas educativas».
Sin embargo, el peligro no reside solo en el dispositivo, sino en la soledad. Muchos menores regresan a casa y se encuentran solos, con una tableta o un terminal como única compañía. El estudio revela que el 49,8% de los encuestados duerme habitualmente con el móvil en su habitación. Este hábito duplica las probabilidades de desarrollar usos problemáticos y conductas de riesgo.
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