- Críticas al uso partidista de la acusación popular
- Un jurado popular que funciona, pero necesita reformas
- «Una sociedad no puede desconfiar de sus jueces»
Marchena ha impartido la conferencia ‘La participación ciudadana en la Administración de Justicia: acción popular y jurado’, en el marco de los Cursos de Verano CEU-María Cristina, donde ha analizado los principales mecanismos de intervención de los ciudadanos en el sistema judicial español.
Durante su intervención, el magistrado ha reivindicado el valor constitucional de la acción popular, a la que ha tildado de “indispensables” y ha defendido su mantenimiento como herramienta de control democrático.
En este sentido, Marchena ha subrayado que este mecanismo “debe seguir siendo un instrumento para luchar contra las inmunidades del poder que puedan estar protegidas por el Ministerio Fiscal, el sentido para el que nació históricamente”.
Además, el magistrado ha alertado de las consecuencias que tendría restringir esta figura. “Si en la España actual se tomara la decisión política de poner límites injustificados a la acción popular, creo que estaríamos coqueteando con el abismo”, ha explicado.
Críticas al uso partidista de la acusación popular
No obstante, el expresidente del Alto Tribunal ha diferenciado la defensa de la acción popular de su utilización por los partidos políticos, una práctica que, a su juicio, ha contribuido a trasladar la confrontación política a los tribunales. “La batalla política tiene que librarse en el Parlamento.
La acción popular ejercida por los partidos políticos contribuye a la judicialización de la política porque traslada al proceso penal el lenguaje de la política”, ha asegurado.
En esta línea, Marchena ha apuntado que la personación de los partidos como acusación popular constituye “una perversión”, ya que, cuando las resoluciones judiciales no respaldan sus planteamientos, “el juez deja de ser el juez que persigue un hecho delictivo y pasa a ser etiquetado como un juez de una determinada ideología”.
Un jurado popular que funciona, pero necesita reformas
Respecto al Tribunal del Jurado, Marchena ha realizado una valoración positiva de su funcionamiento, aunque planteó diversas reformas para mejorar su eficacia. “Si yo tuviera que hacer una valoración sobre el jurado: es una institución que hoy funciona adecuadamente”, ha indicado.
El magistrado ha defendido la participación ciudadana en la Administración de Justicia como una expresión de calidad democrática. “¿Hay algo más democrático que el ciudadano intervenga en la Administración de Justicia y se convierta en juez por un día?”.
Sin embargo, ha propuesto revisar algunos aspectos de la regulación vigente. Entre ellos, elevar los requisitos exigidos para formar parte del jurado, al considerar que el nivel actual resulta insuficiente.
“Hoy, para cualquier función en la Administración pública se exige al menos el graduado escolar. Creo que, de la misma manera que para ser jardinero del Ayuntamiento de El Escorial se necesita algo más que saber leer y escribir, también debería exigirse algo más para formar parte de un jurado”.
Asimismo, el magistrado ha defendido reducir el catálogo de delitos competencia del jurado a aquellos que puedan ser valorados por cualquier ciudadano sin conocimientos jurídicos especializados y simplificar las instrucciones que reciben durante el juicio.
“Hay ocasiones en las que las instrucciones del magistrado presidente están contribuyendo a la desorientación del jurado”, ha añadido.
«Una sociedad no puede desconfiar de sus jueces»
Durante su conferencia, Marchena también ha reflexionado sobre la percepción pública de la Justicia y ha pedido evitar que unos pocos procedimientos mediáticos condicionen la confianza en el conjunto del sistema judicial.
“Una sociedad no puede desconfiar de los jueces”, ha aseverado.
Como ejemplo, el magistrado ha recordado que en España se celebran cada año alrededor de un millón de juicios, aunque “entre cinco y diez asuntos” de especial repercusión pública terminan condicionando la imagen que la ciudadanía tiene de la Administración de Justicia.














