Los eclipses son una oportunidad única para hacer ciencia. Y conviene no desaprovecharla. Por eso, en vistas del histórico «trío ibérico de eclipses» que vivirá la Península en los próximos tres años, España, Marruecos y Estados Unidos se han aliado para desplegar una red coordinada de telescopios para estudiar la corona solar y, sobre todo, hacer a la ciudadanía partícipe del proyecto.
La iniciativa, liderada por el Instituto de Astrofísica de Canarias, se pondrá en marcha el próximo 12 de agosto en Palencia, en los alrededores del cerro del Otero, y en los siguientes años se extenderá a otros puntos de los territorios agraciados con la «franja de totalidad» de los futuros eclipses. Según explican los impulsores de este proyecto, este trabajo podrá dar lugar a «nuevos resultados científicos sobre la dinámica de los campos magnéticos y el plasma de la corona solar» así como una secuencia de imágenes con «una perspectiva única de los eclipses ibéricos».
España liderará este año las pruebas de este proyecto, que el año que viene también se extenderá a Marruecos durante el siguiente eclipse solar
La iniciativa, bautizada como «proyecto NATE», busca crear un espacio de cooperación entre estudiantes y profesorado de secundaria, universitarios, ingenieros y astrónomos de España, Marruecos y Estados Unidos. Sobre todo de cara al eclipse de 2027, el primero en más de un siglo visible desde en el sur peninsular y el norte de África. Para entonces, explican los impulsores del proyecto, se desplegará una amplia red de diez telescopios en coordinación con la Universidad Mohammed VI Politécnica (UM6P) de Marruecos, el National Solar Observatory (NSO) de Estados Unidos y varias instituciones científicas españolas para estudiar con todo detalle la corona solar. Y para que todo esté a punto para la ocasión, aprovechando la llegada del «eclipse del siglo», el próximo 12 de agosto España realizará el «primer gran ensayo» de este programa.
Participación española
El próximo agosto, varias localidades de Palencia, en los alrededores del cerro del Otero, se convertirán en el epicentro de las labores de entrenamiento y observación de este programa de investigación. Los equipos aprovecharán el evento para poner a punto los instrumentos y crear las primeras rutinas de trabajo. Pero en este caso, debido a que el eclipse se sitúa en un punto muy cercano al horizonte y será de corta duración, no se espera obtener grandes datos científicos. Eso sí, todo lo aprendido en este primer eclipse ibérico se aplicará a los estudios del siguiente que, según apuntan los pronósticos, tendrá una mejor visibilidad y se dejará ver en todo su esplendor durante más de cuatro minutos.
En 2017 y 2024, Estados Unidos llevó a cabo un experimento similar que permitió recoger datos inéditos sobre los campos magnéticos del sol y el vaivén de los vientos solares
En Estados Unidos ya se han realizado experimentos similares durante los eclipses de 2017 y 2024. En ese caso, el Observatorio Nacional Solar (NSO) de la Fundación Nacional de Ciencia y el Southwest Research Institute se aliaron para desplegar una extensa red de telescopios en distintos puntos del país para estudiar la física solar a través del llamado proyecto Citizen CATE (Continental American Telescopic Eclipse). En ese caso, gracias al trabajo de más de 70 voluntarios y más de 1 hora de datos recopilados sobre la evolución del eclipse, se logró recopilar datos inéditos sobre la evolución de los bucles coronales en el perímetro del sol, los campos magnéticos de nuestro astro rey y el vaivén de los vientos solares.
Suscríbete para seguir leyendo











