Los devastadores terremotos en Venezuela han reducido hasta cuatro puntos las previsiones independientes de crecimiento para este año, que oscilaban entre un 4 % y un 8 %, y han sacudido el proceso económico que comenzó tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero pasado.
Desde el 24 de junio, cuando ocurrieron los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que dejaron al menos 3.811 muertos y 16.740 heridos, las prioridades son otras, entre ellas dar una solución a las más de 17.900 personas que se quedaron sin vivienda y que se encuentran, en su mayoría, en campamentos transitorios.














