Inician con un salario de 400 euros y después según lo que comisionen les va subiendo el salario, era cien por cien remoto

Angie, una creadora de contenido digital, migrante y aficionada al fitness, ha compartido en su cuenta de TikTok, @creciendo_conangie, la que casi fue su primera experiencia laboral en España. Al llegar al país, sin conocer el mercado, buscó trabajos administrativos en portales de empleo como Infojobs, donde la oferta predominante era para teleoperadora. En un vídeo que se ha popularizado en la red social, explica que postuló a varias de estas vacantes, a menudo bajo el título de «asesor energético», un término que desconocía.

Formación no remunerada y 400 euros de sueldo

La primera oferta que recibió requería una entrevista presencial en otra localidad. Según su relato, el proceso de selección se centraba en medir la ambición de los candidatos, ya que el puesto exigía cumplir objetivos de captación de clientes para una empresa del sector energético. La compañía no pedía experiencia previa, asegurando que ellos mismos proporcionaban la formación necesaria.

La propuesta consistía en una semana de formación no remunerada y, para quienes la superaran, un contrato con un salario base de 400 euros mensuales, que aumentaría en función de las comisiones. La empresa le aseguró que «sí o sí siempre comisionas porque siempre hay muchas personas que se quieren cambiar de compañía de energía». Sin embargo, Angie rechazó la oferta, desconfiando de no firmar un contrato hasta después de completar la formación gratuita.

Inician con un salario de 400 € y después según lo que comisionen les va subiendo el salario»

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Foto de archivo de un teléfono y unos cascos

El engaño: ‘Te inventas el número’

Una segunda empresa la contactó para un puesto 100% remoto, una condición que inicialmente le atrajo por su flexibilidad. Tras una formación virtual de una tarde, le pidieron que acudiera a sus oficinas para instalar un programa de llamadas. Angie señala que la capacitación se enfocó más en técnicas de captación y en «qué debías decirle a las personas» que en enseñar a interpretar las facturas de la luz para asesorar correctamente.

El momento clave llegó cuando presenció cómo trabajaban los reclutadores. Vio que utilizaban una base de datos con nombres, direcciones y un coste aproximado de la factura de los potenciales clientes. Al llamar, nunca mencionaban el nombre de su empresa, sino que se presentaban como el «Departamento de incidencias de la energía en general«.

El argumento de venta era una presunta e inminente subida en la factura. «Lo que pasa es que te llamamos porque el siguiente mes la energía te va a subir x cantidad de dinero; entonces tienes que cambiarte ahora mismo», decían para presionar a los clientes y solicitarles su número de cuenta y DNI. Al preguntar de dónde obtenían esa cifra, la respuesta de la reclutadora fue contundente: «No, ese número te lo inventas para que las personas se puedan cambiar«.

No, ese número te lo inventas para que las personas se puedan cambiar»

Un joven empleado estresado y agotado sufre un agotamiento en el trabajo en la oficina

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Un joven empleado estresado y agotado sufre un agotamiento en el trabajo en la oficina

Un reflejo de la precariedad laboral

Al descubrir que todo se basaba en un engaño, Angie decidió abandonar el proceso de selección. «No, pues yo no continúo en esto, lo siento, no me interesa», sentenció. Su experiencia la llevó a desconfiar del sector, especialmente de las pequeñas empresas energéticas que «ni siquiera dan el nombre de ellos como empresa» y operan desde locales con apenas un cartel en la puerta.

El testimonio de Angie es un reflejo de las dificultades y la precariedad en el mercado laboral que afrontan muchos trabajadores en España. Una situación que se extiende a otros sectores, como el del taxi, donde profesionales como Ana, una taxista de 26 años, trabaja hasta 14 horas diarias, o el campo, donde una agricultora como Laura Moreno denuncia que la gente no valora su trabajo.

Finalmente, Angie cuenta que descubrió que los puestos de «asesor comercial» o «asesor de ventas» en centros comerciales se denominan en España como «dependienta«, un sector por el que decidió empezar a buscar. «Pero bueno, eso ya se los cuento en otro video», concluye, dejando la puerta abierta a futuras narraciones sobre su búsqueda de empleo.



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