Las claves
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Parecía un día más de San Fermín, con las coreografías propias de la tradición en Pamplona, cuando un grupo de radicales decidió chafar la fiesta de la mayoría.
Al grito de «Puta España, Puta selección«, un pequeño grupo decidió que debía interrumpir la corrida de este viernes con un insulto a todo el país.
Algún testigo que agudizó el ojo llegó a ver ikurriñas acompañando las pancartas que acompañaban el insulto, ocultas para la mayoría.
Si hace unos años, el temor hubiera generado el silencio como respuesta, este jueves la plaza de toros de Pamplona decidió sublevarse contra los violentos.
Un abucheo y los clásicos «fuera, fuera» precedieron a un coso taurino cantando a todo pulmón «Que viva España», el clásico de Manolo Escobar.
Sacan unas pancartas de “Puta España y Puta selección” y toda la Plaza de Toros de Pamplona les abuchea mientras cantan soy español. pic.twitter.com/0DUWFji4DF
— Alt Right España 𝕏 (@AltRightEspan) July 10, 2026
La intensidad llevó a miles de asistentes a a entonar a una sola voz el «Yo soy español, español, español» y algún insulto, ya clásico, contra el presidente del Gobierno.
El cartel de la corrida la convertía en una de las más esperadas de los Sanfermines, con Morante de la Puebla, Borja Jiménez y Pablo Aguado.
Pero la atención de todos estaba dividida entre la arena de la Monumental de Pamplona y el césped del SoFi Stadium de Los Ángeles, donde España se jugaba el pase a las semifinales frente a Bélgica.
Como si sus gritos pudieran escucharse en California, los taurinos que acudieron a la plaza animaban como si tuvieran delante a Lamine Yamal y no esperaran a Morante de la Puebla.
Después, sobre la arena, Morante puso en Pamplona el reposo de la maestría en sus dos intervenciones durante la sexta corrida de la feria.
Después del toreo ligero de sus predecesores, incluido el que también se vio este viernes, los expertos celebraron «el temple, la calma y la magistral simplicidad del diestro sevillano».
Su saber estar frente al astado trajo la calma a una plaza acostumbrada a bailes, meriendas y música a la que se sumó este viernes un grito fuera de lugar que buscaba ofender a 50 millones de personas y que fue silenciado con educación.
Y mientras, en Los Ángeles, Fabián Ruiz llenaba de esperanza a todos los españoles. Pero esa era otra historia.











