Las claves
Generado con IA
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La Comisión de Ursula von der Leyen se arriesga a un nuevo choque con Donald Trump por la sanción multimillonaria que prepara contra Meta, cuyo dueño, Mark Zuckerberg, ha buscado el amparo del inquilino de la Casa Blanca en este segundo mandato hasta el punto de acudir a su toma de posesión.
El Ejecutivo comunitario ha acusado formalmente este viernes al gigante tecnológico estadounidense de incumplir la Ley de Servicios Digitales de la UE por el «diseño adictivo» de Instagram y Facebook.
Bruselas pone el foco en funciones como el scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones push y los sistemas de recomendación altamente personalizados que mantienen a los usuarios enganchados a ambas plataformas.
Meta tiene ahora la posibilidad de ejercer su derecho de defensa: puede consultar los documentos incluidos en los expedientes de investigación de la Comisión y responder por escrito a las conclusiones preliminares.
Si finalmente se confirman sus conclusiones, la Comisión podría imponer a la compañía de Zuckerberg una multa de hasta el 6% de su volumen de negocio anual en todo el mundo.
«Proteger la salud física y mental de los europeos debe ser una prioridad para las redes sociales. La Ley de Servicios Digitales proporciona un marco claro para exigir responsabilidades a las plataformas por el diseño adictivo y los efectos de sus servicios», ha dicho la vicepresidenta segunda de la Comisión, Henna Virkkunen.
El pliego de cargos de Bruselas contra Meta se basa en una investigación exhaustiva que incluyó el análisis de los informes de evaluación de riesgos, datos y documentos internos de la compañía, y sus respuestas a múltiples solicitudes de información.
El Ejecutivo comunitario también se ha basado en una revisión de la amplia investigación científica existente sobre esta cuestión y entrevistas con expertos de distintos ámbitos, incluida la adicción conductual.
Su conclusión es que Meta «no evaluó adecuadamente los riesgos que su diseño adictivo supone para el bienestar físico y mental de los usuarios, incluidos los menores y los adultos vulnerables».
Por ejemplo, el gigante estadounidense no tuvo en cuenta determinadas características de diseño de Instagram y Facebook, como las recomendaciones altamente personalizadas, la reproducción automática y el scroll infinito, que muestran constantemente a los usuarios nuevos contenidos.
«Estas funciones alimentan el impulso de seguir navegando y llevan al cerebro a un ‘modo automático’, contribuyendo a hábitos poco saludables y a un uso compulsivo«, sostiene Bruselas.
Además, Meta ignoró la información disponible sobre el tiempo que los menores pasan en Instagram o Facebook durante la noche y sobre cómo la optimización de sus distintos formatos -como reels y stories- podría favorecer un uso excesivo o compulsivo de los servicios.
«Las pruebas disponibles muestran también que las actuales medidas de mitigación de Meta no han conseguido abordar de forma eficaz los riesgos derivados de su diseño adictivo», alega el Ejecutivo comunitario.
Por ejemplo, las herramientas de gestión del tiempo de Instagram y Facebook, incluidas las activadas por defecto para adolescentes, pueden ignorarse fácilmente y no logran una reducción ni un control significativo del uso de los servicios.
Además, la Comisión considera que los controles parentales de Meta solo son eficaces si los padres y tutores cuentan con conocimientos técnicos suficientes y dedican tiempo y esfuerzo a comprender cómo funcionan.
Las medidas de sensibilización de Meta, como los consejos y enlaces a recursos de salud mental disponibles a través de una página independiente de ‘centro de seguridad’, tampoco parecen mitigar suficientemente el riesgo derivado del diseño adictivo de Facebook e Instagram.
En esta fase de la investigación, la Comisión considera que Meta debe introducir cambios de diseño tanto en Instagram como en Facebook. Entre ellos, desactivar por defecto funciones clave que favorecen la adicción, como la reproducción automática y el scroll infinito; aplicar pausas efectivas de uso de pantalla; y adaptar sus sistemas de recomendación para que estén menos orientados a maximizar la interacción.













