La plataforma Menys turisme més vida ha señalado este jueves que colocar silicona en cerraduras de alquileres turísticos ilegales o hacer pintadas no es violencia y ha reivindicado que la violencia es la que se está «ejerciendo desde arriba» por parte de un modelo turístico «salvaje y extractivista».
«Los desahucios, la gentrificación o la expulsión de nuestros barrios no es considerada violencia en los medios y es ejecutada a cara descubierta diariamente. También lo es cuando no se garantiza el derecho al descanso del vecindario, la muerte de personas y violencia en el mar por embarcaciones con patrón sin licencia o agresiones físicas, sexuales y verbales que ocurren cada verano», han afirmado en un comunicado.
La plataforma ha insistido en reivindicar la acción directa no violenta y ha señalado que, a pesar de las opiniones en contra de las últimas horas, siguen contando con el apoyo amplio de las entidades.
«Coincidimos en la necesidad de actuar, de hacer piña como sociedad y de la necesidad de tomar conciencia del nivel de violencia y agresividad de este sistema», han añadido, al tiempo que han aclaro que el manual de acción nada tiene que ver con la manifestación del 26 de julio.
Defensa de la acción directa no violenta
Según el colectivo, la apuesta por la acción directa no violenta nace precisamente tras la tendencia creciento hacia posturas más acercadas a estos mecanismos. «Asumimos la voluntad de la ciudadanía y con la publicación del manual ayudamos a orientar la acción directa no violenta», han resaltado.
La plataforma ha criticado la intención de determinados intereses y colectivos que «quieren tergiversar el relato y generar alarma» con la intención de deslegitimar y dividir.
Movilizaciones contra el modelo turístico
El colectivo ha recordado que la sociedad mallorquina hace años que protagoniza movilizaciones masivas, con propuestas a los gobernantes y desplegando toda una serie de acciones creativas, lúdicas y simpáticas, conteniendo la frustración creciente ante la inacción política, el desprecio de las reivindicaciones sociales y el aumento de las peores consecuencias de este modelo.
«No hemos inventado nada», han indicado, insistiendo que la acción directa ha sido y es una manera más de acción de los movimientos sociales y, especialmente, de los colectivos ecologistas y en defensa del territorio y han puesto como ejemplo la ocupación de sa Dragonera o bloquear maquinas para evitar regenaraciones artificiales de playas.













