Marruecos afrontó el duelo de cuartos de final del Mundial ante Francia con dos ausencias de peso que condicionaron los planes de Mohamed Ouahbi. La primera era la de Saibari, que no pudo recuperarse a tiempo de las molestias sufridas en el encuentro anterior. Sin embargo, la otra sorpresa llegó cuando se confirmó que Chadi Riad tampoco estaría en el once inicial.
La preocupación por el estado físico del central quedó reflejada incluso antes del pitido inicial. Durante el calentamiento se pudo ver al exjugador de La Masia ejercitándose con la rodilla izquierda completamente vendada, una imagen que evidenciaba que todavía no estaba al cien por cien. Chadi Riad arrastra problemas en esa articulación desde el encuentro de dieciseisavos de final frente a Países Bajos, unas molestias que ya le impidieron participar en los octavos contra Canadá y que volvieron a impedirle estar disponible desde el inicio en una cita tan importante como la de Francia.
Su ausencia obligó a Ouahbi a modificar una defensa que había funcionado a gran nivel durante el campeonato. Sin su líder en el eje de la zaga, el seleccionador apostó por recolocar a Noussair Mazraoui como central junto a Issa Diop, una solución de emergencia que, a su vez, abrió un hueco en el lateral izquierdo para Salah–Eddine. Una cadena de cambios que alteró el equilibrio habitual del conjunto marroquí y dejó al equipo sin uno de sus futbolistas más determinantes en tareas defensivas.
La cautela con Chadi Riad tiene una explicación evidente. El central mallorquín vivió un auténtico calvario físico tras su fichaje por el Crystal Palace. Apenas pudo comenzar su aventura en Inglaterra antes de sufrir dos graves lesiones de rodilla que lo mantuvieron alejado de los terrenos de juego durante más de un año y medio. Un periodo muy duro que frenó en seco su progresión.
Por ello, tanto el jugador como los servicios médicos de Marruecos están extremando las precauciones. Cualquier molestia en una zona tan castigada durante su carrera reciente se interpreta como una señal de alarma. Aunque Chadi Riad ha conseguido volver a competir al máximo nivel y recuperar su importancia tanto en su club como en la selección, el recuerdo de aquellas lesiones sigue muy presente. De ahí que Marruecos haya optado por no correr riesgos innecesarios con uno de los pilares de su defensa en pleno Mundial.









