- Un ensayo sin precedentes en el mundo
- Quiénes son los voluntarios
- Dos grupos, un mismo objetivo
- La gran pregunta que quiere responder
- Un estudio mucho más ambicioso que los anteriores
- Resolver una controversia histórica
Mientras algunos estudios han apuntado a posibles beneficios cardiovasculares y otros han advertido de que no existe un nivel seguro de consumo, casi 10.000 españoles están participando en un estudio que dura cuatro años para intentar zanjar definitivamente ese debate.
Se trata del proyecto UNATI, un ensayo clínico liderado por la Universidad de Navarra que pretende aportar la evidencia científica más sólida hasta la fecha sobre los efectos del consumo moderado de alcohol.
Un ensayo sin precedentes en el mundo
El estudio comenzó oficialmente su fase de reclutamiento en mayo de 2024 y ya ha alcanzado uno de sus principales hitos.
Según explica a Confidencial Digital la investigadora del proyecto María Barbería, el reclutamiento nacional ya se ha cerrado tras alcanzar prácticamente el número previsto de participantes.
Hasta el momento, cerca de 15.000 personas mostraron su interés por participar de forma voluntaria. Tras comprobar que cumplían los criterios establecidos, 9.970 personas han sido finalmente incorporadas al ensayo.
La única excepción es Navarra, donde el reclutamiento continúa abierto debido a un subproyecto específico centrado en la búsqueda de marcadores de inflamación mediante la recogida de muestras biológicas.
El proyecto, además, ya ha entrado en una fase plenamente operativa. Algunos de los voluntarios acumulan ya dos años de seguimiento, un paso importante para un estudio que se prolongará durante cuatro años.
Quiénes son los voluntarios
Lejos de buscar cualquier perfil, el ensayo está dirigido a una población muy concreta.
Los participantes son hombres de entre 50 y 70 años y mujeres de entre 55 y 75 años que consumen habitualmente entre tres y cuarenta bebidas alcohólicas por semana.
El perfil predominante, según Barbería, responde exactamente al que buscaban los investigadores: adultos mayores de 50 años con un patrón de consumo moderado que han decidido implicarse voluntariamente en una investigación médica de gran alcance.
La captación se ha realizado en todas las comunidades autónomas, lo que permitirá disponer de una muestra representativa de la población española.
Dos grupos, un mismo objetivo
Los participantes son asignados al azar a uno de dos grupos.
Uno recibe pautas orientadas a reducir el consumo de alcohol o alcanzar la abstinencia, mientras que el otro mantiene un consumo moderado controlado, siempre dentro de los límites establecidos por los investigadores.
El proyecto insiste en un aspecto especialmente relevante: en ningún caso se anima a personas que no beben a empezar a hacerlo ni a incrementar su consumo habitual.
Durante los cuatro años del estudio, todos los voluntarios se someten a revisiones médicas anuales y reciben un seguimiento sanitario con contactos periódicos a lo largo del año para comprobar su evolución y el cumplimiento de las pautas asignadas.
La gran pregunta que quiere responder
Los investigadores quieren comprobar cómo influye el consumo moderado de alcohol sobre algunos de los principales problemas de salud que afectan a la población mayor de 50 años.
Entre ellos: la mortalidad, las enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer, la cirrosis, la diabetes tipo 2, la depresión, la demencia y las hospitalizaciones por infecciones y lesiones graves.
Hasta ahora, gran parte de las recomendaciones sanitarias se han apoyado en estudios observacionales, que permiten detectar asociaciones pero no establecer con claridad una relación de causa y efecto.
Un estudio mucho más ambicioso que los anteriores
Según destaca María Barbería, el impacto que puede tener este proyecto sobre las futuras recomendaciones sanitarias es muy relevante.
La investigadora recuerda que el mayor ensayo clínico realizado hasta ahora sobre alcohol apenas consiguió reunir 224 participantes, mientras que UNATI ha alcanzado prácticamente los 10.000 voluntarios, una diferencia de escala que multiplica el potencial científico del trabajo.
Además, el seguimiento durante cuatro años permitirá analizar la aparición de eventos clínicos reales, algo que hasta ahora apenas había podido estudiarse con este nivel de evidencia.
Resolver una controversia histórica
Los investigadores subrayan que existe un aspecto sobre el que la comunidad científica mantiene un amplio consenso: los jóvenes no deberían consumir alcohol, ya que no existe un nivel considerado seguro para ellos.
La situación cambia a partir de los 50 años, cuando las enfermedades cardiovasculares pasan a convertirse en una de las principales causas de mortalidad.
Es precisamente en esa franja de edad donde los estudios publicados durante los últimos años han ofrecido resultados contradictorios.
Algunos han sugerido que un consumo moderado podría asociarse a determinados beneficios cardiovasculares, mientras que otros sostienen que cualquier cantidad de alcohol aumenta el riesgo para la salud.
Esa falta de consenso es la que pretende resolver UNATI.
«Consideramos que el impacto de este estudio sobre las futuras recomendaciones va a ser clave«, explica Barbería.
En su opinión, el objetivo es ofrecer una respuesta basada en la máxima evidencia científica disponible para que médicos y autoridades sanitarias puedan realizar recomendaciones más precisas sobre el consumo moderado de alcohol en personas mayores de 50 años.
Si el estudio alcanza ese propósito, una de las preguntas más repetidas en medicina preventiva durante las últimas décadas podría estar, por fin, mucho más cerca de tener una respuesta definitiva.














