Gran parte de nuestra vida depende de la coreografía diaria que emprenden miles de satélites espaciales que, desde su recorrido por la órbita terrestre, recopilan información que nos permite navegar con GPS, realizar comunicaciones a largas distancias y hasta obtener información crítica sobre la Tierra para, por ejemplo, estudiar la evolución del clima o ver cómo ha quedado el terreno tras un desastre natural. ¿Pero qué pasaría si alguien ‘hackeara’ estos aparatos para cortar el flujo de información o alterar su contenido? Europa tiene muy en mente esta amenaza y, justamente por eso, acaba de lanzar una misión pionera concebida como un laboratorio de ciberseguridad en el espacio. El proyecto, bautizado como CyberCUBE, ha despegado con éxito este martes desde California y, según explican sus impulsores, servirá para poner a prueba tecnologías destinadas a proteger las futuras misiones espaciales europeas frente a la amenaza de los ciberataques.
La misión consiste en el despliegue de un pequeño satélite para poner a prueba diferentes respuestas para detectar y bloquear eventuales hackeos espaciales
La misión, liderada por las empresas GMV y Alén Space, consiste en un pequeño satélite diseñado para poner a prueba el funcionamiento de distintas herramientas de defensa frente a eventuales intentos de intrusión o manipulación. Según explican los impulsores de este programa, hasta ahora buena parte de las pruebas realizadas se han desarrollado en simuladores terrestres pero nunca, hasta esta misión, se habían trasladado a las condiciones reales de una misión espacial. Y es ahí donde, tras su puesta en órbita, CyberCUBE trabajará para observar cómo funcionan estos sistemas en un entorno tan hostil y complejo como es el espacio. «Esta misión es un claro ejemplo de cómo los pequeños satélites pueden contribuir a validar tecnologías críticas en condiciones operativas reales», afirma Guillermo Lamelas, consejero delegado de Alén Space, quien ha desarrollado varias piezas clave para esta misión desde sus sedes en España.
Experimentos en órbita
Entre los experimentos previstos para esta misión figuran operaciones como la detección de accesos no autorizados a los sistemas de control del satélite, el análisis de interferencias en las comunicaciones y la evaluación de mecanismos capaces de proteger frente a ataques de ‘spoofing’, una técnica que consiste en enviar señales falsas para engañar a un sistema haciéndole creer que recibe información legítima. La misión también servirá para validar algoritmos de criptografía cuántica, una nueva generación de técnicas criptográficas diseñadas para reforzar la seguridad incluso ante la futura llegada de ordenadores cuánticos con capacidad para romper muchos de los sistemas de cifrado actuales. El objetivo, afirman los expertos, es poner a punto una batería de recursos para detectar y responder ante un posible ciberataque en el espacio.
El proyecto, desarrollado en colaboración con España, validará herramientas para detectar de accesos no autorizados a los sistemas de control del satélite
La misión, liderada desde Rumanía, cuenta con una marcada participación española. Según explican los impulsores de este proyecto, los equipos españoles de la empresa GMV han colaborado estrechamente en el desarrollo global de la misión, aportando su experiencia en ingeniería de sistemas, integración, validación y preparación de las operaciones espaciales, mientras que Alén Space ha sido responsable del desarrollo de la plataforma satelital CubeSat 3U sobre la que se construye la misión. Las empresas afirman que esta contribución «refuerza el papel de la industria espacial española» dentro de los programas de la Agencia Espacial Europea y demuestra la capacidad del ecosistema nacional para participar en misiones espaciales pioneras.
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