El concurso para ejecutar la reforma integral del Estadio de Gran Canaria ha quedado desierto. La licitación impulsada por el Instituto Insular de Deportes para transformar el recinto de Siete Palmas, una de las obras clave de la isla de cara al Mundial de 2030, no ha terminado con la adjudicación del contrato.
El procedimiento salió a concurso con un presupuesto de 174,7 millones de euros, impuestos incluidos, y un plazo de ejecución de 36 meses. La actuación debía permitir adaptar el estadio a las exigencias de la FIFA, elevar su aforo por encima de los 43.000 espectadores y renovar por completo su imagen, sus instalaciones y sus servicios.
La declaración de desierto supone un contratiempo relevante para el calendario previsto. El plazo de presentación de ofertas finalizaba este martes, 7 de julio, y la obra debía estar terminada en 2029, un margen ya ajustado para una intervención de gran complejidad técnica y económica.
El proyecto, denominado La Nube y diseñado por L35 Arquitectos, tenía como elemento principal la nueva cubierta del estadio, presupuestada en 60,5 millones de euros. Esa estructura concentraba casi la mitad del presupuesto de ejecución material y estaba llamada a convertirse en la nueva seña de identidad del recinto.












