Pamplona ya es una fiesta. El tradicional chupinazo ha dado comienzo a los Sanfermines 2026, tiñendo la ciudad del rojo de los pañuelos y el vino que desborda sobre las camisetas blancas. Miles de personas abarrotan la Plaza del Ayuntamiento y las calles de la capital navarra, en el que para muchos pamploneses es «el día más esperado» del año. Con altas temperaturas y una energía desbordante, la ciudad se ha sumergido de lleno en la celebración.
Este año, los encargados de prender la mecha han sido Clint Jean Louis, médico, y Araceli Sergio Aguilera, enfermera, ambos representantes de la subdirección de urgencias de Navarra. Fueron elegidos por votación popular entre cinco candidaturas. Louis, originario de Kenia, llegó a Navarra en 1992 y a los pocos días comenzó a estudiar Medicina en la Universidad de Navarra. Junto a Aguilera, han sido los protagonistas ante más de 12.000 personas que se congregaron en la plaza, con una densidad de hasta seis personas por metro cuadrado.
Clint Jean Louis Fernández y Araceli Sergio Aguilera prenden la mecha
El perfil del visitante es variado. Aunque la mayoría es «producto nacional», como cada año, las calles de Pamplona acogen a una legión de extranjeros. Los más numerosos proceden de Francia, por cercanía, y de Estados Unidos y Australia, junto a mexicanos y otros latinoamericanos, que no faltan a su cita con la fiesta.
Guía para correr el encierro
Cada día, unas 2.000 personas participan en la carrera, pero no todo el mundo puede hacerlo. Es obligatorio ser mayor de 18 años y está terminantemente prohibido correr bajo los efectos del alcohol o sin estar en plenas condiciones físicas. El acceso al recorrido se permite desde las 7:15 horas, pero a partir de las 7:30 ya no se permite la entrada a nadie más para el encierro, que arranca a las 8:00 de la mañana.
Es imposible correr el encierro de principio a fin, por lo que los corredores deben elegir un tramo. Durante la carrera, no se pueden detener, cruzarse delante de otros mozos ni empujar. Una de las reglas fundamentales, aunque parezca lógica, es que «no se puede correr hacia los toros, no se puede empujar, no se puede tocar o no se puede molestar a los toros». Es crucial seguir en todo momento las indicaciones de los pastores y de la policía.

Imagen de archivo de un encierro de San Fermín
Tampoco está permitido llevar objetos que dificulten la carrera, como mochilas, bolsos o utilizar calzado inadecuado. Además, está prohibido usar el teléfono móvil para grabar mientras se corre, una norma que busca evitar distracciones peligrosas tanto para el corredor como para los que le rodean.
Qué hacer en caso de incidente
Las caídas son frecuentes y peligrosas. El Ayuntamiento de Pamplona tiene una recomendación clara para los corredores. En caso de caída, «lo primero que hagas es proteger tu cabeza con las manos, y que no te muevas» hasta que haya pasado toda la manada y lleguen los servicios sanitarios. Si se ve a una persona herida, no hay que tocarla, ya que debe ser atendida únicamente por el personal cualificado.
Si te caes, lo primero que hagas es proteger tu cabeza con las manos, y que no te muevas»
Al llegar a la Plaza de Toros, es vital apartarse para dejar espacio al resto de corredores y a los dobladores, evitando así los peligrosos tapones que pueden formarse en la entrada. Incumplir cualquiera de estas normas puede acarrear la expulsión del recorrido y una multa por poner en riesgo al resto de participantes.
El impacto económico de la fiesta
La inyección económica para Pamplona durante estos días es notable. Según datos del consistorio, un turista nacional que pernocta tiene un gasto medio de 460 euros, mientras que un visitante internacional desembolsa prácticamente 800 euros. Por su parte, el excursionista que solo pasa el día gasta una media de 244 euros.
Un 6 de julio es mucho 6 de julio»
Vivir la experiencia desde una perspectiva privilegiada tiene un coste elevado. Alquilar un balcón de apenas dos metros para ver pasar el encierro durante unos segundos puede costar aproximadamente 800 euros. Pamplona se mantendrá como un río humano vestido de blanco y rojo, una fiesta continua en la calle, hasta el próximo 14 de julio.










