El desarrollo de la micromovilidad y el uso compartido de la vía pública siguen muy condicionados por la falta de adaptación de las infraestructuras, la seguridad y la regulación. En un momento clave para la reconfiguración de la movilidad urbana, el último Foro de Movilidad de Alphabet revela que el 52% de los españoles considera que su municipio no está preparado para la convivencia segura entre los vehículos tradicionales, los peatones y las nuevas alternativas de transporte.
Este contexto coincide con la aprobación recientemente en el Consejo de Ministros del nuevo Real Decreto de protección a los usuarios vulnerables impulsado por la Dirección General de Tráfico (DGT). Esta nueva normativa de la DGT busca frenar la siniestralidad de ciclistas, peatones y motoristas, que ya representan el 51% de los fallecidos en carretera según la DGT. Para ello, el Real Decreto introduce medidas clave como la obligación del uso del casco en patinetes eléctricos, la regulación de la circulación de motos por el arcén en retenciones y la prohibición para adelantar con mal tiempo.
La falta de adaptación urbana y de regulación de nuevas formas de movilidad sigue siendo una de las grandes barreras para un despliegue seguro de la movilidad sostenible. Según el estudio de Alphabet, la micromovilidad es un fenómeno que ya alcanza al 24% de los ciudadanos, quienes utilizan patinetes, bicicletas o motos eléctricas de forma habitual. Sin embargo, este rápido crecimiento va muy por delante del ritmo de adaptación de las ciudades, lo que genera importantes brechas geográficas según el nivel de preparación de cada capital de provincia.
La necesidad de establecer límites y orden en el espacio público genera un consenso social abrumador que anticipaba las medidas aprobadas hoy por el Gobierno. Preguntados por posibles restricciones, el 78% se muestra a favor de prohibir la circulación de patinetes por determinadas calles para evitar situaciones de riesgo. Este deseo de mayor ordenamiento es intergeneracional, apoyado de forma masiva por la Generación Baby Boom (86%), pero también por el 67% de los jóvenes de la Generación Z, los usuarios más activos de este tipo de vehículos.
El estudio también refleja que el debate sobre la sostenibilidad y la calidad del aire en los municipios no depende únicamente de la tecnología del vehículo, sino de cómo se organiza el espacio para lograr una convivencia equilibrada. Entre las medidas permanentes que los ciudadanos consideran más eficaces para mejorar la salud de las ciudades, destacan la promoción y ampliación del transporte público por delante de medidas puramente restrictivas o sancionadoras.
En este escenario, las soluciones integrales que coordinan la seguridad con las necesidades reales de los ciudadanos continúan ganando relevancia para rebajar las tensiones de la movilidad compartida en entornos urbanos todavía en proceso de transformación.
“La micromovilidad no avanza solo con el aumento de patinetes o bicicletas en las calles, sino con seguridad, infraestructuras adaptadas y una regulación clara. Cuando el ciudadano percibe falta de orden o desprotección, se generan tensiones en la convivencia vial. La actualización del Reglamento General de Circulación responde a esta realidad y a la necesidad de dar un marco normativo seguro que acompañe la transformación de nuestras ciudades”, señala Ángeles Roca, gerente de Marketing y Desarrollo de Negocio de Alphabet España.









