El Mundial hay que cocinarlo a fuego lento. Un mal día como el que se vivió en el debut ante Cabo Verde, a veces resulta insignificante en el océano que es esta competición. [Así vivimos la victoria de España ante Austria en el Mundial]
España se reencontró con la inspiración y firmó su mejor partido para derrotar a Austria con facilidad y avanzar hacia los octavos de final. Le falta a la Selección todavía para llegar a su mejor versión, es cierto, pero también es verdad que la mejoría es evidente en el momento justo, ahora que llegan las eliminatorias.
Austria no fue rival para el equipo de Luis de la Fuente. Oyarzabal señaló el camino hacia la victoria con el primer gol, leyenda ya del combinado nacional. Y en la segunda parte Porro confirmó la apuesta del seleccionador por él con el tanto definitivo.
En un día en el que Lamine se exhibió y dejó a un lado las dudas sobre su estado físico, Unai Simón apenas tuvo que tocar un solo balón con los guantes. El portero con más minutos sin recibir gol en la historia de los Mundiales. Alegre y segura atrás España.
En octavos de final el reto crece. Portugal o Croacia, selecciones superiores, se mire por donde se mire, a Austria. Pero esto es el Mundial, y la estrella no se consigue gratis.
Oyarzabal celebra su segundo gol ante Austria.
España se encuentra
En el primer minuto. Ahí fue cuando apareció por primera vez en el partido Lamine Yamal para generar peligro de verdad. Su disparo cruzado desde la frontal bien se podía haber convertido en el 1-0 para España, pero Schlager se interpuso en su camino.
Aquello fue toda una declaración de intenciones, mejor dicho, una declaración de guerra. Lo de Lamine iba a ser una de las consecuencias más positivas que iba a dejar este partido. Está a gusto, con confianza, y parece haber olvidado sus problemas.
Empezó fuerte España, y no sólo por lo demostrado por Yamal. Un centro de Porro fue cazado por Olmo, de lo mejorcito del equipo, pero el disparo se estrelló en Oyarzabal.
Es increíble ver cómo Olmo ha encontrado su hábitat perfecto en el engranaje formado por De la Fuente. Se mueve entre líneas como pez en el agua y es un dolor constante de cabeza para los rivales.
Laporte estuvo a punto de rematar un córner puesto por Baena en un nuevo aviso de la Selección, y aquí tan sólo se habían jugado 10 minutos. Un balance ofensivo esperanzador.
Se lo estaba tomando muy en serio España, pero Austria no es un equipo que se cierre en banda y renuncie al ataque por completo. De hecho, Gregoritsch estuvo a punto de cazar un centro de Sabitzer, pero no hubo mayores consecuencias.

Hubo un bajón de juego por parte de la Selección antes del tiempo muerto. El partido se sumió en una fase indeterminada, como si España estuviera cogiendo aire.
Tras el parón para la hidratación y las instrucciones de De la Fuente, volvió la España arrolladora. Para que luego digan que estas pausas, auténticos tiempos muertos, no determinan partidos.
Se desató el festival de Lamine Yamal. El del Barça se metió por dentro, Pedri se la puso a Olmo y la maniobra de Dani dentro del área, un reverso con caño incluido, dejó con la boca abierta al personal. Llegó Posch para arreglar el desaguisado cuando el gol asomaba.
Después llegó el córner a favor de España. El balón volvió a ir cerrado sobre la portería austriaca, Schlager despejó como pudo y el rechace lo cazó Cucurella para marcar gol. Se adelantaba la Selección… hasta que el árbitro dijo lo contrario.
La acción fue revisada en el VAR. Dijeron que había falta de Cubarsí, o a saber en realidad quién entre la marabunta de jugadores que había en el área pequeña, sobre el portero austriaco. Nada, en realidad, como el gol que le anularon a Alemania ante Paraguay, pero la supuesta infracción invalidó el gol.
No le importó a España, menos a Lamine. Convirtió la noche de Laimer en una película de auténtico terror, siempre desbordado. Se marchó Yamal de él, bailó sobre la línea de fondo y obligó a Schlager a despejar el disparo. Acto seguido, Oyarzabal obligó al portero austriaco a exhibirse para evitar el gol.

Lamine, ante Schlager.
Lo estaba rozando España, lo estaba mereciendo el equipo de Luis de la Fuente. A veces el fútbol es justo. Llegó el gol de la Selección antes del descanso.
Pedri circuló por el carril central, abrió la bola para Cucurella y el nuevo fichaje del Real Madrid lo vio claro. Pase raso al punto de penalti para que Oyarzabal, con la tranquilidad que le caracteriza, inaugurara el marcador.
28 goles con la Selección, a uno de Fernando Hierro, buscando ya el top 5 de goleadores históricos. Es una leyenda.
Lamine reclamó lo suyo. Se marchó de tres o cuatro austriacos, daba igual cuántos le salieran al paso, llegó a la frontal, recortó, y disparó centrado con la derecha.
Dos errores de España en la salida del balón favorecieron las contras de Austria, pero la falta de calidad arriba le pasó factura para lo poco que llegó.
Y para terminar, casi el segundo. Baena se encontró con el larguero en una falta imposible que ejecutó desde su casa, y en el rechace Lamine se topó con Schlager.
Porro mata el partido
Quiso el siempre cuestionado Rangnick dar un giro de timón al partido en la segunda parte. Por eso cambió el centro del campo de Austria, pero aquello no surtió el efecto deseado.
España siguió a lo suyo, que era buscar el segundo gol para evitar cualquier susto como sí le ha pasado a otras selecciones en estos dieciseisavos de final.
Oyarzabal probó suerte con un disparo desde la frontal que salió demasiado centrado después de una buena presión española, síntoma de que la intensidad no se iba a negociar en este segundo acto. Después, Rodri rozó el gol con un lanzamiento lejano que se marchó a córner.

David Alaba obstaculiza a Dani Olmo.
Siguió moviendo el árbol Rangnick sin suerte. Dio entrada a dos nuevas armas en ataque, el siempre incómodo Arnautovic, y Kalajdzic, el héroe del biscotto ante Argelia. Tampoco tuvieron suerte.
España pudo correr a la contra por momentos. Austria cedió espacios, y eso con Lamine inspirado es mortal. En una conexión con Olmo, el segundo se topó con un defensor austriaco para evitar el gol.
Pero el golpe definitivo lo iba a dar alguien más inesperado. Pedro Porro, a la primera plana para decantar el partido.

Porro remata a gol para hacer el 2-0 ante Austria.
Olmo intentó un disparo en la frontal, el rechace lo cazó Cucurella y abrió para la aparición de Baena. El del Atlético, que está firmando un Mundial notable, se marchó de su par y puso el centro. El remate lo puso Porro de cabeza desde el punto de penalti para el 2-0.
Ahí quedó todo visto para sentencia. De la Fuente movió el banquillo para seguir metiendo a todos en dinámica, sobre todo a Ferran, que sigue con una nube en la cabeza de cara a gol. Debutó Marc Pubill en un Mundial.

Oyarzabal, felicitado por su segundo gol ante Austria.
Todo lo contrario que Oyarzabal. El de la Real Sociedad volvió a erigirse en el gran protagonista con su doblete en el último minuto para igualar a Fernando Hierro en el ranking de artilleros.
España ha vuelto a darse la mano con la inspiración, y lo mejor es que todavía tiene margen de mejora. Que pase el siguiente.
España 3 – 0 Austria
España: Unai Simón; Pedro Porro, Cubarsí, Laporte (Marc Pubill, m.90), Cucurella; Rodri, Pedri (Fabián, m.90), Dani Olmo (Mikel Merino, m.71); Lamine Yamal (Gavi, m.85), Oyarzabal y Álex Baena (Ferran Torres, m.71).
Austria: Alexander Schlager; Stefan Posch (Alexander Prass, m.85), Kevin Danso, David Alaba, Konrad Laimer; Xaver Schlager (Florian Grillitsch, m.46), Nicolas Seiwald (Carney Chukwuemeka, m.46), Marcel Sabitzer, Romano Schmid (Sasa Kalajdzic, m.60), Paul Wanner; y Michael Gregoritsch (Marko Arnautovic, m.60).
Goles: 1-0: Oyarzabal, m.36. 2-0: Pedro Porro, m.66. 3-0: Oyarzabal, m.89.
Árbitro: Glenn Nyberg (Suecia). Amonestó a Stefan Posch (m.83) por parte de Austria.
Incidencias: Partido de dieciseisavos de final del Mundial disputado en el estadio de Los Ángeles ante 70.492 espectadores.










