Un terremoto de magnitud 3,9 se registró en la madrugada de este martes, 30 de junio, al este de Gran Canaria, en aguas del Atlántico, según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN). El seísmo se produjo a las 02.31 horas, hora canaria, con una profundidad de 16 kilómetros y una intensidad máxima III, un nivel que permite que el movimiento sea percibido por la población, especialmente en reposo o en plantas altas de edificios.
El temblor fue sentido en distintos puntos de Gran Canaria y también en Fuerteventura, en concreto en el municipio de Antigua, según la información difundida por el IGN. El movimiento sísmico se produjo de madrugada, una franja horaria en la que este tipo de fenómenos suele resultar más perceptible para la ciudadanía por el silencio ambiental y porque muchas personas se encuentran en sus viviendas.
El registro oficial del IGN sitúa el epicentro en el entorno marítimo del archipiélago, al este de Gran Canaria. La información de los terremotos recientes en Canarias se actualiza de forma continua y el propio organismo advierte de que los datos pueden estar sujetos a modificaciones como consecuencia de la revisión del análisis sísmico.
La intensidad máxima III indica que el terremoto pudo sentirse de forma leve por parte de la población, aunque normalmente no se asocia a daños. En este tipo de eventos, algunas personas pueden notar una vibración, un golpe seco o el movimiento de objetos ligeros, especialmente si se encuentran en reposo. La magnitud, por su parte, mide la energía liberada por el terremoto, mientras que la intensidad describe los efectos observados en superficie y cómo ha sido percibido por la población.
Un archipiélago con actividad sísmica habitual
Canarias registra de forma frecuente terremotos de baja o moderada magnitud. Esta actividad está relacionada con el contexto geológico y volcánico del Archipiélago, situado sobre la placa africana y formado por Islas de origen volcánico. La mayoría de los movimientos son de pequeña magnitud y solo son detectados por la red instrumental del Instituto Geográfico Nacional.
El episodio de este martes se produce en un año en el que varios terremotos han vuelto a poner el foco en la actividad sísmica de Canarias. El pasado 22 de mayo, otro seísmo, de magnitud 4,8, se registró al norte de Gran Canaria y fue sentido por la población en varias islas. Aquel evento fue uno de los más destacados de los últimos años en el archipiélago y generó numerosas llamadas al 112, aunque los servicios de emergencia no comunicaron daños relevantes.
También en febrero se registró un terremoto de magnitud 4,1 entre Tenerife y Gran Canaria, en una zona de elevada actividad sísmica conocida como el entorno del Volcán de Enmedio. Ese espacio, situado entre ambas Islas, es una de las áreas donde se localiza con mayor frecuencia actividad sísmica en Canarias. Aunque su nombre hace referencia a un volcán submarino, los estudios citados por el IGN han apuntado en varias ocasiones a que buena parte de esa sismicidad podría tener relación con estructuras tectónicas o fallas geológicas, y no necesariamente con procesos volcánicos activos.
En el caso del terremoto de este martes, el epicentro se localizó al este de Gran Canaria y no en el canal entre Gran Canaria y Tenerife, por lo que conviene diferenciarlo de los episodios asociados al entorno del Volcán de Enmedio.
¿Es preocupante este terremoto?
Los expertos del IGN han insistido en las últimas semanas en que la actividad sísmica reciente en Canarias entra dentro de la normalidad de un territorio volcánico. La presencia de terremotos aislados, incluso cuando son sentidos por la población, no implica por sí sola un proceso eruptivo inminente.
Para hablar de una posible reactivación volcánica, los especialistas observan un conjunto de señales, no solo un seísmo puntual: aumento sostenido del número de terremotos, cambios en la profundidad o localización de los eventos, deformación del terreno, variaciones en la emisión de gases y otros parámetros geofísicos y geoquímicos. En erupciones como las de La Palma en 2021 o El Hierro en 2011, la actividad previa se caracterizó por enjambres sísmicos numerosos y una evolución clara de varios indicadores.
Un temblor de magnitud 3,9 como el registrado este martes puede llamar la atención de la población, sobre todo si se percibe de madrugada, pero debe interpretarse dentro de la vigilancia sísmica ordinaria que mantiene el IGN en el archipiélago.
Fuente: La Provincia – Diario de Las Palmas













