En el invierno de 2016, mientras el futuro de Neymar estaba rodeado de rumores sobre una posible marcha a otros grandes clubes europeos, un movimiento inmobiliario parecía enviar un mensaje muy diferente. El delantero brasileño decidió adquirir una exclusiva mansión en Castelldefels, una de las localidades predilectas de las estrellas del FC Barcelona.
La compra de la vivienda fue interpretada como una declaración de intenciones. Neymar abandonaría la zona alta de Barcelona, donde residía desde su llegada al club en 2013, para instalarse a escasos metros de las residencias de Lionel Messi y Luis Suárez, sus inseparables compañeros del histórico tridente ofensivo que conquistó la Liga de Campeones en 2015.
Castelldefels se había convertido desde hacía años en uno de los destinos favoritos de numerosos futbolistas del Barça. Su combinación de tranquilidad, privacidad, amplias parcelas, proximidad a la playa y una distancia de apenas unos minutos de la Ciutat Esportiva Joan Gamper la situaban como una ubicación ideal para los jugadores de élite.
La vivienda adquirida por Neymar era una lujosa propiedad de más de 700 metros cuadrados construidos, con piscina, gimnasio, ascensor, jardines y amplias vistas al Mediterráneo. En su día, se rumoreó incluso que se trataba de la antigua residencia de Ronaldinho, otra de las leyendas brasileñas que brilló en el conjunto azulgrana.

Tras formalizar la compra, Neymar inició diversas obras de reforma para adaptar la vivienda a sus gustos. Sin embargo, en junio de 2016 las obras quedaron paralizadas de manera inesperada. La decisión alimentó inmediatamente las especulaciones sobre su continuidad en el FC Barcelona, justo cuando el club negociaba la renovación de su contrato y el Paris Saint-Germain. A día de hoy no hay constancia de que siga siendo suya ni de que la haya vendido.













