La risa, una de las expresiones más universales del comportamiento social, podría tener una historia evolutiva mucho más profunda de lo que se pensaba. Según una investigación comparativa con orangutanes, gorilas, bonobos, chimpancés y humanos, el patrón básico de la risa ya estaba presente hace unos 15 millones de años y se ha mantenido sorprendentemente estable hasta hoy.
Un estudio liderado por científicos de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, y publicado en la revista Communications Biology, sostiene que la risa de los grandes simios y la humana comparten una estructura rítmica conservada desde el último ancestro común, mientras que en los humanos se ha vuelto más rápida, variable y dependiente del contexto.
Una base rítmica comun
Pero la risa no solo sirve para contagiar buen humor: también puede ayudar a reconstruir la evolución del habla humana. Esa es la principal idea que defiende el estudio, que compara grabaciones de risa de cuatro orangutanes, dos gorilas, tres bonobos, cuatro chimpancés y cuatro humanos. En total, el equipo analizó 140 secuencias de risa para estudiar su ritmo y su organización temporal.
El hallazgo central es que la risa de los grandes simios y la humana comparten una base rítmica isócrona, es decir, con intervalos regulares entre los distintos sonidos. Según los autores, ese patrón ya estaba presente en el último ancestro común de los grandes simios y los humanos, lo que sitúa el origen de esta estructura al menos 15 millones de años atrás. En otras palabras, el “latido” básico de la risa habría cambiado muy poco desde entonces, de acuerdo a una nota de prensa.
Video: la risa en los grandes simios y su relación con este comportamiento en humanos. Crédito: Dra. Marina Davila-Ross.
Risa y origen del habla humana
En los grandes simios, la regularidad de la risa depende del tipo de interacción, pero en los humanos aparece una flexibilidad mucho mayor: somos la única especie del trabajo que modula el «tempo» de la risa según la situación. En concreto, los investigadores observaron que los humanos ríen más rápido cuando les hacen cosquillas que durante el juego, una diferencia que no se detectó en los otros grandes simios.
Referencia
Rhythm and timing in laughter reveal that human vocal plasticity falls son a hominid continuum. Chiara De Gregorio et al. Communications Biology (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s42003-026-10499-z
Además, la risa humana resultó ser la más variable en tempo. El estudio interpreta esta variabilidad como un signo de mayor control vocal y de una mayor capacidad para adaptar la risa a señales sociales y emocionales distintas. Para los autores, esa plasticidad rítmica encaja con la idea de que la risa no es solo una reacción espontánea, sino también una herramienta comunicativa que puede expresar intención, estado emocional y disposición social.
De esta manera, la investigación propone que la evolución de la risa ofrece una pista valiosa sobre el origen del habla. Como el sonido no puede rastrearse en restos fósiles, la comparación entre especies vivas se convierte en una de las pocas ventanas disponibles para estudiar cómo evolucionó el control vocal en los homínidos.
Fuente: Levante – EMV














