El cultivo de cannabis con fines medicinales es ya una realidad en Canarias. España ha avanzado en los últimos años en la regulación esta actividad para usos farmacológicos y científicos. Pero no ha sido hasta ahora con la llegada de Nivaria Tech que esta industria ha aterrizado en el Archipiélago. Así, la empresa se ha convertido en la primera de Canarias en obtener la autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) para el cultivo de esta planta con fines médicos. Un salto que sitúa a las Islas en el mapa nacional de esta industria y abre la puerta a nuevas conexiones y oportunidades en el ámbito internacional.
La consolidación de Nivaria Tech no ha sido una tarea fácil. Su inicio se remonta a 2022. «Esperamos 21 meses a que el ayuntamiento nos concediera la licencia para construir las instalaciones, después en 2025 solicitamos la autorización a la Aemps y hasta marzo de este año no la conseguimos», cuenta Valeriano Rodríguez, director de planta de la empresa. Y es que en Canarias no existe una delegación física de la Aemps –uno de los factores que ha dilatado tanto la creación de la empresa–. «El habernos instalado aquí puede ser una oportunidad para que la agencia desarrolle una delegación activa con funciones de inspección y para que la Consejería de Sanidad se interese en este sector», agrega. Pues Rodríguez describe Nivaria Tech como una empresa estratégica. «Nuestra intención es servir de proyecto tractor, para atraer nuevas empresas y hacer posible el desarrollo de esta industria en las Islas», señala el también fundador de la consultoría International Canarian Cannabis.
En concreto, la autorización de la Aemps permite a Nivaria Tech cultivar cannabis para obtener el material necesario para la fabricación y validación de medicamentos con fines médicos. Se trata de una autorización distinta de las que la Agencia concede para la investigación o para la producción de semillas y esquejes. Es decir, el material vegetal con el que se inician los cultivos de cannabis destinados a uso médico o científico.
¿Cómo se cultiva el cannabis?
El cultivo de cannabis medicinal no es como quien tiene una planta en casa para consumo propio, se basa en un sistema completamente controlado desde el primer momento. Para empezar, la empresa parte de clones de una genética autorizada para crear sus propias plantas madre, de las que extraen nuevos esquejes que mantienen las mismas características lote tras lote. El proceso se desarrolla en salas climatizadas donde se controlan parámetros como temperatura, humedad, luz y riego, aprovechando además la ventaja del clima canario.
Y es que para Rodríguez, Canarias cuenta con las condiciones óptimas para esta industria. «El fotoperíodo estable de las Islas permite la rotatividad del cultivo y lograr seis cosechas anuales», señala. La temperatura estable, por su parte, reduce al mínimo la oscilación térmica entre el día y la noche. Y que Canarias sea una de las regiones del mundo con mayor insolación también juega a su favor. «Gracias a estas condiciones no utilizamos luces artificiales para la floración del cannabis, sino que se produce a través de la luz solar», detalla.
Esto favorece la producción de principios activos como el THC-V, una sustancia que solo se produce si la planta está estimulada por rayos ultravioleta. «En relación con el medicamento, este principio activo actúa como modulador de psicoactivos del THC, pero sin perder sus beneficios terapéuticos», explica. El objetivo es que los pacientes puedan seguir el tratamiento con menos efectos secundarios, aprovechando la interacción de estos compuestos con el sistema endocannabinoide del organismo —una red de receptores del organismo que regula funciones como el dolor, el sueño y el estado de ánimo—.
Particularidades de las instalaciones
El invernadero, a diferencia de otros, incorpora un plástico adaptado al cultivo medicinal y sistemas automatizados que regulan el ambiente en función de las necesidades de la planta. Una vez se recoge la cosecha comienza la parte más farmacéutica del proceso. La flor pasa por zonas de preparación, secado y control donde se eliminan restos vegetales y se analizan los principios activos antes de liberar cada lote. Entre las herramientas más llamativas destaca una máquina de origen estadounidense que permiten retirar hojas y sobrantes de forma automatizada. También cuentan con una tecnología de frío que permite desinfectar la flor sin aplicar calor ni radiación, preservando mejor los compuestos de la planta. «Solo existen tres máquinas como esta en Europa», detalla Rodríguez.
La instalación cuenta además con estrictos protocolos de seguridad y trazabilidad: salas blancas con filtros especiales, controles de contaminación, zonas de cuarentena y almacenamiento bajo vigilancia hasta recibir la autorización de liberación del lote. Aunque uno de los aspectos más llamativos es lo que sucede después con los restos vegetales del cultivo. Ni se reutilizan ni salen de la instalación sin control, sino que se gestionan mediante un sistema de destrucción. «La agencia nos obliga a custodiarlo e incinerarlo, hasta hemos pactado un convenio con un crematorio», indica. Por último, el lote permanece custodiado hasta que la Aemps autoriza su liberación a un laboratorio.
Rodríguez asegura que esta infraestructura no solo está pensada para cannabis medicinal, sino como un modelo tecnológico aplicable a otros cultivos de alto valor. En un futuro le gustaría incorporar inteligencia artificial para anticipar cambios ambientales y automatizar aún más el proceso.
Medidas de seguridad
Obtener una licencia de la Aemps no es coser y cantar. De hecho, la institución, más allá de las cuestiones técnicas, exige medidas de seguridad extremas para garantizar la protección de este tipo de instalaciones. «En concreto, nos pidieron contar con medidas de custodia eficiente y de retraso de intromisión». En este contexto, las instalaciones cuentan con un amplio sistema de seguridad que incluye un perímetro vallado de tres metros de altura, videovigilancia continua con cámaras térmicas y sistemas de detección de intrusos.
Además, disponen de una sala de seguridad operativa las 24 horas del día con personal armado, conexión directa con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, una sala blindada y controles de acceso mediante huella digital en las zonas más sensibles. Eso sí, la joya de la corona se la lleva el búnker del que disponen, necesario para preservar los lotes una vez finalizada su producción.
Nivaria Tech está cada vez más cerca de cumplir el sueño con el que nació hace cuatro años. Esta empresa cuenta ya con la autorización de la Aemps, un hito para Canarias, pero todavía debe validar su proceso de producción. Para ello, deberá obtener tres lotes consecutivos con la misma calidad y estabilidad, un requisito habitual en la industria farmacéutica para demostrar que un producto puede fabricarse de forma segura y reproducible. Tras superar esta fase, la compañía podrá avanzar hacia las siguientes autorizaciones necesarias para su comercialización.
La flor de la medicina
Aunque en España los pacientes todavía no pueden acceder directamente a la flor de cannabis medicinal, Nivaria Tech la produce bajo estándares farmacéuticos como materia prima para fabricar extractos y principios activos. La empresa busca posicionarse en un mercado internacional, donde algunos países ya permiten distintos formatos de cannabis medicinal. Además, su siguiente fase pasa por incorporar el proceso de extracción en sus propias instalaciones en Canarias, de forma que pueda completar toda la cadena de producción desde el cultivo hasta la obtención del producto final.
No es una sorpresa que esta industria se abra camino en el Archipiélago. Ya el Parlamento de Canarias apoyó en mayo de 2024, a excepción de Vox, el desarrollo y asentamiento de la industria del cannabis para su uso medicinal a través de una propuesta de la Agrupación Herreña Independiente (AHI). La iniciativa instaba al gobierno autonómico a solicitar al ejecutivo estatal el cumplimiento de las recomendaciones de la subcomisión de Sanidad y Consumo sobre la regulación de los principios activos del cannabis.Y proponía al Archipiélago como punto estratégico para el desarrollo de esta nueva industria por sus condiciones climatológicas.
Regulación a nivel nacional
Un año después de la iniciativa regional, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto que regula el uso de fórmulas magistrales tipificadas elaboradas a partir de preparados estandarizados de cannabis para su uso medicinal. Un paso que el propio ejecutivo valoró como decisivo para la integración del cannabis medicinal en el sistema sanitario, asegurando su utilización con garantías científicas, clínicas y de control sanitario.
El cannabis es una sustancia sujeta a fiscalización internacional. Sin embargo, su evidencia científica en algunas patologías concretas como, por ejemplo, la espasticidad —un trastorno motor en el que los músculos se mantienen tensos— asociada a la esclerosis múltiple es lo que ha permitido que España apueste por su uso medicinal. También sirve para ciertas epilepsias graves, náuseas y vómitos derivados de la quimioterapia y algunos casos de dolor crónico refractario. En estos casos, cuando los tratamientos disponibles no son suficientes, los preparados de cannabis estandarizados pueden ofrecer una alternativa terapéutica. Eso sí, siempre bajo supervisión médica y farmacéutica.
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