La inflación se ha convertido en una pesadilla para las microempresas de nuestro país. Así lo ha expuesto Pilar García de la Granja en ‘Mediodía COPE‘, donde ha analizado cómo la subida de precios generalizada afecta de manera crítica a los negocios más pequeños, como el bar de la esquina, la panadería o la peluquería, que ven su supervivencia pendiente de un hilo.
El tejido empresarial español se enfrenta a una dura realidad: mientras el Gobierno asegura que la economía «va como un tiro», 25.000 microempresas han tenido que echar el cierre en los últimos cinco años. Esta cifra representa un 16% del total de negocios de menos de dos trabajadores en nuestro país, que desaparecen en un contexto de supuesto crecimiento económico.
Mujer y perteneciente al sector tecnológico: así es el perfil del emprendedor autónomo que más crece en Málaga
Costes disparados, crecimiento estancado
Uno de los factores más críticos es el aumento de los costes laborales, que se han incrementado un 4,3% en los últimos cuatro años, cinco veces más que antes de la pandemia. Para las empresas que aún resisten, este escenario, sumado a la subida de los tipos de interés, se traduce en un menor margen de beneficios. En lugar de crecer, se estancan.
Ángela de Miguel, presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), ha señalado que, a diferencia de las pymes, las microempresas están desapareciendo. Identifica el aumento de los costes en general y los laborales en particular como el factor más determinante para este declive.
Las empresas no quieren crecer, están desapareciendo porque el entorno y el ecosistema hacen que sea muy difícil la supervivencia»
Presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME)
La falta de inversión y el exceso de regulación
Según De Miguel, la situación ha llevado a que la pyme «ha decidido no invertir» y, por tanto, no solicita financiación. «Las empresas no quieren crecer, están desapareciendo porque el entorno y el ecosistema hacen que sea muy difícil la supervivencia y trabajar el día a día», ha afirmado. A esto se suma el «exceso de regulación y cargas normativas que también están frenando a nuestras pymes».
Esta crisis no solo tiene un impacto económico, sino también social. Las microempresas juegan un papel fundamental en la cohesión de los barrios y en la lucha contra la despoblación, al permitir que «la gente se quede a vivir en la España rural«. La conclusión es que las pequeñas y medianas empresas en nuestro país están «ahogadas con la subida de los costes».
















