Brasil suspiró con alivio. Aunque nadie lo dejara entrever en la concentración de Nueva Jersey, había pánico en la Canarinha ante la posibilidad de tener que cruzarse ya con un hueso duro, como Países Bajos, en la primera eliminatoria a vida o muerte, los dieciseisavos de final.
Ganaron con solvencia los de Ronald Koeman a Túnez (1-3) y terminaron primeros del grupo F, por lo que enviaron a Japón, que arrancó un empate con Suecia (1-1), a enfrentarse a los brasileños. La Oranje, por su parte, tendrá un primer cruce de máxima exigencia ante Marruecos. Será un cara a cara entre dos equipos que tratan muy bien el balón y que potencian sus virtudes a través de la disciplina táctica.
Entre las opciones posibles de rival para Brasil, la tercera eran los suecos. La de Japón era, en principio, la que más agradaba a los canarinhos. Sin embargo, el choque del lunes, en Houston, a las 19:00 horas, en horario peninsular español, es un encuentro de altísimo riesgo para la Seleção.
Los asiáticos son una selección mucho más cohesionada, bien trabajada y con una identidad de juego definida gracias al buen trabajo ejecutado por su seleccionador, Hajime Moriyasu, mientras que Brasil aún gatea porque el proyecto de Ancelotti está en fase embrionaria y va desarrollándose y madurando en cada partido de la competición.
Japón supo frenar a Viktor Gyökeres / EFE
El impacto del regreso de Neymar Jr. a la Seleção, casi mil días después de romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en octubre de 2023, y el buen momento de Vinícius Jr., que suma cuatro goles y lidera el equipo, invitan al optimismo de una selección llena de veteranos que vivirá su primera prueba de fuego en un duelo entre dos selecciones invictas.
Un precedente que invita a la reflexión
En la fecha FIFA de octubre, ambas selecciones se encontraron en un amistoso en el Estadio Ajinomoto, en Tokio, que cerraba la minigira asiática de los de Ancelotti, que venían de aplicarle una ‘manita’ a Corea del Sur (0-5), con Rodrygo y Estevão, ambos ausentes en este Mundial por lesión, marcando sendos dobletes.
Aquella noche, Japón rompió un tabú y obtuvo la primera victoria de su historia ante la Pentacampeona: 3-2, tras levantar un 0-2 en contra en un segundo tiempo que rozó la perfección. Brasil, que acabó con muchos suplentes, sufrió en sus propias carnes lo que eran capaces de hacer los nipones con su juego técnico, de rápida ejecución y capaz de generar minutos de locura y caos futbolístico.

La felicidad de Neymar Jr. por su regreso a la Seleção / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH
La derrota dejó víctimas en la Canarinha, como el portero del Corinthians Hugo Souza y el central del Cruzeiro Fabrício Bruno, que salieron muy señalados por sus grotescos errores. Ambos no están en el Mundial.
Aquel amistoso fue un anticipo para los brasileños de lo que después ha mostrado Japón en este Mundial, con minutos de muchísima calidad, como los que pusieron contra las cuerdas a Países Bajos (2-2) y el tanto de Daizen Maeda ante Suecia, que culminó una jugada de nueve pases en apenas 33 segundos.
Brasil, que seguirá sin poder contar con el lesionado Raphinha, está avisada. O da un nuevo paso al frente o en Houston puede tener un problema, y de los gordos.














