España afronta estos días la primera ola de calor intensa del verano. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene activados avisos en buena parte del país ante unas temperaturas que, en algunas zonas, rozarán o superarán los 40 grados. Un ascenso de los termómetros que vuelven a poner el foco en los riesgos para la salud asociados al calor, especialmente entre la población más vulnerable.
Cuando se habla de golpes de calor, muchas personas los relacionan automáticamente con largas exposiciones al sol. Sin embargo, los especialistas advierten de que esta peligrosa emergencia médica también puede producirse en interiores, a la sombra o incluso dentro de una vivienda. Así lo explica la doctora Soledad Navarro, jefa de Urgencias del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria, quien recuerda que el verdadero problema aparece cuando el organismo deja de ser capaz de controlar su propia temperatura.
No hay que ser alarmista, pues la mayoría son situaciones leves, pero la hipertermia grave o golpe de calor puede ser peligrosa y llevar incluso a la muerte
«El golpe de calor es causado por el sobrecalentamiento del cuerpo. Esto suele suceder debido a la exposición a altas temperaturas o a la actividad física prolongada en altas temperaturas», señala la especialista. Según explica, la situación se produce porque “el organismo no es capaz de controlar la temperatura corporal y se produce un aumento de esta o hipertermia”.
La doctora Navarro subraya que no todos los casos tienen la misma gravedad. «No hay que ser alarmista, pues la mayoría son situaciones leves, pero la hipertermia grave o golpe de calor puede ser peligrosa y llevar incluso a la muerte», advierte.
Un golpe de calor también puede ocurrir dentro de casa
Una de las principales falsas creencias es pensar que el golpe de calor requiere necesariamente exposición solar directa. La especialista desmonta esta idea con claridad. “Sí, un golpe de calor puede ocurrir en interiores o a la sombra. A diferencia de la insolación, que requiere radiación solar directa, el golpe de calor se produce simplemente cuando el cuerpo no puede regular su propia temperatura y esta se eleva por encima de los 40 grados”, explica.
Según detalla, existen dos situaciones especialmente frecuentes:
- En espacios cerrados con mala ventilación o sin sistema de refrigeración adecuados. “La combinación de alta temperatura ambiental y humedad extrema impide que el cuerpo sude y se refrigere de manera eficiente”
- Relacionada con el esfuerzo físico intenso. “Realizar ejercicio o trabajo físico extenuante en ambientes calurosos (a la sombra o bajo techo) genera un calor interno que el cuerpo no logra disipar a tiempo»
¿Qué factores ambientales aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor?
La especialista explica que el peligro no depende únicamente de la temperatura que marque un termómetro. “El riesgo de mortalidad por calor aumenta drásticamente cuando las temperaturas superan el umbral fisiológico de confort térmico y se vuelve crítico a partir de los 36,5 grados en áreas como Madrid”, afirma.
Según la doctora Navarro, los factores ambientales y biológicos que elevan la letalidad son:
- Humedad relativa superior al 60%
- Sensación térmica elevada por la combinación de calor y humedad
- Falta de brisa o viento
- Contaminación atmosférica: El aumento de calor dispara los niveles de ozono troposférico y material particulado (PM2.5 y PM10), agravando problemas cardiorrespiratorios
- Efecto de las islas de calor urbanas provocado por el asfalto, el cemento y la escasez de zonas verdes
Además, la doctora Navarro recuerda cómo reacciona el organismo ante el aumento de temperatura corporal:
- Entre los 36 y los 37 grados el cuerpo activa mecanismos de defensa como la sudoración
- Entre los 39 y los 40 grados aparece el agotamiento por calor y comienzan los problemas cognitivos
- Por encima de los 41 grados se alcanza el golpe de calor, una emergencia médica en la que el cuerpo pierde su capacidad de termorregulación y los órganos vitales pueden empezar a fallar
Los colectivos más vulnerables
No todas las personas tienen el mismo riesgo ante un episodio de calor extremo. La doctora Navarro señala que los más vulnerables son los adultos mayores, los pacientes con enfermedades crónicas complejas y quienes toman varios medicamentos de forma simultánea.
“Las personas mayores eliminan los medicamentos más lentamente, tienen menor masa muscular y son más sensibles a determinados tratamientos”, indica. También menciona a quienes padecen diabetes, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica o demencia. Además, alerta sobre las personas polimedicadas, especialmente mayores de 65 años, y sobre pacientes que reciben tratamientos como anticoagulantes, esteroides orales, insulina o potasio.
Mientras que el perfil de mayor riesgo que indica la especialista, «riesgo suele ser una mujer mayor de 80 años que vive sola y padece varias patologías simultáneas».
Reconocer los síntomas a tiempo puede resultar decisivo para evitar consecuencias graves. La especialista señala como los primeros signos de alerta:
- Temperatura corporal elevada, de 40 °C o superior
- Cambio de estado mental o comportamiento
- Cambio en la sudoración
- Náuseas y vómitos
- Piel caliente y enrojecida
- Respiración rápida
- Frecuencia cardíaca acelerada
- Dolor de cabeza
Ante cualquiera de estos síntomas, especialmente en un contexto de altas temperaturas, la recomendación es buscar atención médica inmediata. Como recuerda la doctora Soledad Navarro, el golpe de calor es una emergencia sanitaria que puede evolucionar rápidamente si no se actúa a tiempo.

















