El proyecto para convertir la casa del Jardín Huerto del Cura en museo y espacio sociocultural parece que, prácticamente un año después, empieza a enfilar la recta final de la tramitación. Hasta el punto de que esta misma semana ha recibido luz verde por parte de la comisión de supervisión y control del catálogo de edificios protegibles del Ayuntamiento de Elche, después de que la Junta Gestora del Palmeral y la Conselleria de Cultura hicieran lo propio con la licencia de intervención para las obras de reforma, rehabilitación y cambio de uso de la vivienda, emplazada en el espacio donde está la emblemática Palmera Imperial.
La Casa del Huerto del Cura de Elche se transformará en un museo y centro sociocultural con acceso público. / Áxel Álvarez
De la Unesco a la protección del inmueble
El principal hándicap que presenta este proyecto es lógicamente el emplazamiento en el que se sitúa la vivienda. Por un lado, el Huerto del Cura fue declarado en 1943 Jardín Artístico Nacional, a lo que se suma que forma parte de los huertos históricos reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que, a la sazón, también están reconocidos como Bien de Interés Cultural (BIC). Por otro lado, se considera área de presunción de restos arqueológicos el lugar. Finalmente, la edificación sobre la que se solicita la licencia se encuentra incluida en el Plan Especial de Protección de Edificios y Conjuntos de Elche, en la ficha número 71, con nivel de protección ambiental, apuntando como elementos principales al volumen exterior; las fachadas con su composición, elementos y materiales; el porche y su pavimento; y la organización en planta, con la situación de las escaleras, pasos y patio. Eso mismo explica todos los filtros que el proyecto debe pasar para recibir el visto bueno.

La vista exterior de la vivienda del Jardín Huerto del Cura será conservada tal y como se puede ver ahora. / Áxel Álvarez
Las primeras autorizaciones
No obstante, la Junta Gestora del Palmeral ya emitió informe favorable el pasado mes de febrero, y a principios de mayo la directora general de Patrimonio Cultural, Blanca Camarena, firmó el informe pertinente autorizando la intervención en el inmueble. Ahora bien, más allá de que los promotores deben notificar el inicio y el final de las actuaciones a la dirección territorial de Alicante de Cultura para verificar que la actuación se ajusta al permiso, también se apunta a la necesidad de informar a la Secretaría del Comité de Patrimonio Mundial, “para que el organismo internacional informe, de acuerdo con sus procedimientos, si supone afectación negativa del valor universal del bien”. Un informe que, como apostillan desde la Dirección General Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana, tiene carácter vinculante.

Ermita y busto del capellán José Castaño, propietario de la finca antes de la familia Orts. / Áxel Álvarez
La construcción
En el proyecto básico para la reforma, y remitiéndose a la Guía de Arquitectura de la Provincia de Alicante, publicada por el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert en 1999, se especifica que la casa de labranza, originaria del siglo XIX, debe su aspecto actual a la intervención realizada en 1944 por el arquitecto ilicitano Antonio Serrano Peral. “La casa preexistente debió estar compuesta por un porche cubierto con palmas con columnas hechas con troncos de palmera”, se explica, a lo que se añade que “se sabe que, hacia el año 1900, el capellán Castaño construyó adosada a la pared norte de la casa una capilla que ha conservado su esencia religiosa hasta nuestros días”. Se deja claro, además, que “la casa del Huerto del Cura alberga una biblioteca con más de 5.000 ejemplares y la colección de autógrafos, manuscritos y otras curiosidades, entre las que destacan unos excelentes ejemplares de cerámica valenciana de los siglos XVIII y XIX”.

Una vista del Jardín Huerto del Cura, con las palmeras que se han incorporado recientemente. / INFORMACIÓN
Redistribución interior
Con estos puntos de partida, el proyecto parte de que la superficie neta de parcela es de 12.596 metros cuadrados y la ocupación en planta de la casa del Huerto del Cura y la construcción auxiliar adosada llega a 470,21 m2. “El resto de construcciones exentas en la parcela, con usos vinculados a la visita del huerto y a su mantenimiento, no son objeto de nuestra intervención”, se afirma en el proyecto. De hecho, a grandes rasgos, la actuación implica la reforma de la distribución interior, respetando la situación de las escaleras, pasos, patio y muros de carga. Además, se dota de accesibilidad a la planta baja y a la primera. En cuanto a la escalera exterior del patio, amplía su ámbito y se crea una nueva escalera de subida a la planta de cubierta, adosada a los paramentos interiores del patio de luces abierto del edificio situado en planta primera, aunque sin afectar a la volumetría de la envolvente exterior de sus fachadas. Por lo que respecta a la zona del porche, se refuerza estructuralmente respetando su composición y materiales, y no se interviene en la fachada de la edificación y se respetan los huecos existentes, elementos y materiales.

Medusa, una de las nuevas palmeras multibrazo que se pueden contemplar en el Huerto del Cura de Elche. / INFORMACIÓN
Transformación de la planta baja
Con estos puntos de partida, lo que se busca es transformar la totalidad de la planta baja de la vivienda “en un espacio lo más versátil posible, sólo compartimentado por lo elementos verticales de la estructura muro de carga”, lo que conlleva eliminar los elementos de compartimentación de la vivienda y de la zona de huéspedes, de forma que sean paneles divisorios móviles lo que haga posible independizar las salas entre sí si fuera necesario, y pudiendo acceder por el patio interior abierto o por el porche principal en la zona este. En paralelo, en el área donde se ubicaba la cocina se habilitan dos aseos, uno de ellos accesible, y se crea un paso que comunicará el ala sur de la edificación con el ala norte, quedando en medio de ambas la ermita, que, como se agrega en el proyecto, “aunque mantendrá su independencia respecto a nuestra actuación, será incorporada al uso cultural de la visita, accediéndose a su interior desde el jardín”.
Los usos
En cuanto a los usos, se apunta, de una parte, al espacio multiuso cultural-social. Por eso mismo, se habla de la posibilidad de compartimentación del espacio en varias salas, dirigidas a conferencias con aforo reducido, talleres, simposiums, proyecciones multimedia, charlas temáticas, e incluso reuniones de entidades de cualquier ámbito que necesiten un lugar emblemático donde reunirse, con la posibilidad de apoyo con cátering externo cuando el evento lo precise. “El organigrama puede establecerse con un uso de la totalidad de la planta o en parte de la misma, pudiéndose desarrollar hasta tres eventos independientes con acceso diferenciado a cada sala”, se precisa. Mientras, el porche que abre al Jardín Huerto del Cura se configura como complemento a las actividades desarrolladas en cada momento. Por otro lado, para el uso museístico de la planta baja, se utiliza la subdivisión del espacio producido por los muros de carga, para desarrollar distintas salas que mediante el uso del mobiliario, luminotecnia y paneles móviles, se pueden personalizar y adecuar a la temática de la exposición del momento. Dos usos que también se quieren extrapolar a la primera planta
Piezas inéditas
Vicente F. Orts reconocía hace ahora un año en declaraciones a este periódico, como director del jardín, que el objetivo es abrir la casa al público y musealizar parte de sus espacios interiores, albergando piezas patrimoniales hasta ahora inéditas y relacionadas con la historia del Huerto del Cura, la jardinería histórica, la evolución urbana de Elche, el Palmeral o la memoria familiar. “Queremos exponer fondos que ahora no están disponibles para el visitante y enriquecer así la visita habitual al jardín”, explicó Orts el pasado mes de julio.
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