«La noche de Sant Joan es satánica». Ojos rojos y alguna que otra fuerte resaca son algunas de las consecuencias que el día más largo del año habrá provocado entre centenares de palmesanos. Miles de ciudadanos abarrotaron ayer las playas de la ciudad para disfrutar de la mágica Nit de Sant Joan junto a familiares y amigos. Muchos trasnocharon aprovechando que, este año sí, el 24 de junio es festivo en el municipio.
El paisaje de algunas playas, con las torradoras a toda potencia y una humareda zafoniana que dificultaba la visión y se colaba por las calles como una espesa niebla, trasladaba la jornada a una especie de Sant Sebastià con menos frío, más salinidad y ciertos toques de antro del paseo Marítimo.
Varias personas consideraron que las charlas y el sonido natural del oleaje no eran suficientes para disfrutar de Sant Joan, por lo que llevaron altavoces, algunos realmente potentes, que inundaron de salsa, reguetón y bachata amplios tramos de Can Pere Antoni.
«Vamos a bailar hasta el amanecer», explicaba Mateo Gómez junto a sus amigos. El joven llevaba desde el mediodía en Can Pere Antoni y era uno de los que habían reservado espacio en la arena mediante cintas para delimitar su zona. «No queremos que nadie nos quite el sitio», comentaba. Así, una gran cantidad de sombrillas, sillas y toallas se vislumbraban en el horizonte de la costa, en una imagen más propia de una jornada veraniega que de una noche festiva.
En Ciutat Jardí la estampa era similar: playas abarrotadas y torradoras a pleno rendimiento. A medida que avanzaba la noche fueron llegando más grupos con todo tipo de utensilios para celebrar Sant Joan: neveras, barbacoas, sillas y mesas se mimetizaron con el paisaje de las playas.
Problemas de aparcamiento en Ciutat Jardí
La lucha por el aparcamiento comenzó temprano. Antes de las 19.00 horas, en Ciutat Jardí, un hombre que circulaba en furgoneta iba ofreciendo dinero a conductores con el coche estacionado para comprarles la plaza. «La playa es lo peor» y «la noche de Sant Joan es satánica», repetía mientras buscaba convencer a alguno de ellos. Su insistencia estuvo a punto de provocar un altercado después de permanecer varios minutos detenido en plena vía a la espera de que quedara libre un aparcamiento.
Valentina Romero llegó con antelación y, gracias a ello, consiguió un buen sitio. «Esta es la mejor noche del año para pasar con amigos. Luego te tiras al mar y disfrutas viendo las estrellas», aseguraba la joven, que considera que se trata de una «bonita tradición» que debe perdurar.
Sin embargo, el ambiente en el Portitxol y el Molinar era más tranquilo. Emilia Hernández, que acudió junto a sus hermanos, disfrutaba de la zona y celebraba que este año el 24 de junio sea festivo. «Podré alargar un poco más la fiesta», comentaba entre risas.
El alcohol también tuvo una presencia destacada. Como si se tratara de una jornada más del turismo de excesos, mojitos, combinados y cervezas desfilaron entre los grupos congregados en la arena. Algunos llegaron incluso con grandes provisiones para asegurarse de no quedarse secos en mitad de la noche.
Algunos palmesanos optaron por disfrutar de la noche de Sant Joan en calas más recónditas o en arenales alejados Ciutat. El sol brilló ayer más que nunca en el año. Ahora, los días comenzarán a acortarse lentamente y los mallorquines disfrutarán cada vez de menos horas de luz hasta la llegada del invierno
Dispositivo de limpieza y seguridad
El Ayuntamiento de Palma ha preparado un dispositivo especial de limpieza y seguridad con motivo de la celebración de la Nit de Sant Joan. Un total de 32 operarios, distribuidos en 19 equipos de trabajo, adelantarán su jornada laboral a las tres de la madrugada para intervenir prioritariamente en zonas como el Parc de la Mar, Cala Major, Ciutat Jardí, Platja de Palma y Can Pastilla.
Posteriormente, los equipos actuarán en Can Pere Antoni a partir de las cinco de la madrugada y, una hora más tarde, en s’Arenal. Además, la empresa municipal incorporará 16 trabajadores al servicio de guardia habitual de los festivos y distribuirá un centenar de papeleras adicionales, junto con 19 contenedores de gran capacidad en los paseos marítimos y el litoral.
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