Abelardo de la Espriella aventajó a Iván Cepeda, el abanderado de izquierdas, por menos de un punto según el pre conteo oficial. El candidato de la ultraderecha ya se declaró ganador del segundo turno sin atenuantes. Al escrutarse el 99,99% del padrón electoral, De la Espriella obtuvo el 49,65 de los votos, contra el 48,7% de su rival. Se trata de unos 246.000 sufragios a favor del abogado multimillonario y outsider que ganó notoriedad a partir de su presencia en las redes sociales y el discurso anti político. «Hoy Colombia tuvo su partido más importante», dijo De la Espriella, cuando fue felicitado en las redes sociales por la congresista del Partido Republicano de Estados Unidos, María Elvira Salazar. La confirmación de esta mínima diferencia lo convertirá formalmente en el nuevo presidente de Colombia. Cepeda llamó a la calma. «Somos demócratas. Estamos muy lejos del autoritarismo y por eso debo decir lo siguiente: el pre conteo lo reconocemos como un dato que es aún no oficial ni vinculante. Debemos informar que nuestro grupo de testigos está procediendo a impugnar 33.000 mesas en todo el país. Una por una deberá ser objeto del escrutinio. Una vez que este se produzca el resultado final, con las verificaciones correspondientes, lo reconoceremos».
Gustavo Petro se pronunció en esa misma dirección: «La votación casi empatada, nadie llega al 50%». A través de X dijo también: «No sé puede proclamar ninguno presidente. Es el escrutinio el que determina quién es el presidente. Obedezco a los jueces. Tranquilidad entre la ciudadanía por favor. La realidad nos da un país partido por la mitad, e injerencia extranjera quitándonos la libertad. Se impone un acuerdo Nacional si queremos mantener la Patria y la paz en los años por venir».
Hernán Penagos, la principal autoridad de la organización de la contienda destacó que «las normas electorales establecen que después del pre conteo que se llevó a cabo frente a testigos electorales en las 122.000 mesas de votación, ha comenzado el escrutinio municipal en más de 2992 comisiones revisando en detalle cada una de las actas físicas, al lado de jueces y notarios». Los partidos «tienen el derecho a ejercer su derecho a reclamar». Luego vendrá el escrutinio departamental. «La justicia declarará quién es el próximo presidente«. Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral, señaló que si bien los pre conteos suelen ser «exactos» en Colombia hay que esperar los resultados definitivos. «La madurez democrática nos llama a esperar el escrutinio». José Manuel Restrepo, compañero de fórmula de De la Espriella, consideró que se podía festejar por anticipado. «Lo lograste, Tigre, aquí comienza la Patria Milagro».
Polarización
Por el momento, los números confirman lo que todos saben: el país está partido en dos. Cerca de 40 millones de colombianos estuvieron en condiciones de sufragar en todo el territorio nacional. Unos 1,4 millones tenían la posibilidad de ejercer ese derecho desde el exterior. Lo hizo finalmente el 63% del padrón nacional, una cifra histórica en un país con una alta tasa de deserción. El voto en blanco fue de 1,6%.
La jornada se desarrolló sin mayores incidentes a pesar de los presagios de problemas. El hecho de que no se cumplieran esos pronósticos de incidentes o irregularidades no modifica las aprensiones que rodean a la contienda y sus derivaciones. El segundo turno acentuó las características dramáticas de una polarización política de proporciones y que no cesará con el recuento de las actas. De la Espriella reunió detrás suyo a todo el espectro conservador. Álvaro Uribe se sumó a la fiesta anticipada: «no podemos permitir más las trampas del Petro-chavismo», dijo el exmandatario. Desde Argentina, el ultra Javier Milei felicitó a De la Espriella. «Tuvo, además, el apoyo de Donald Trump. El senador republicano de origen colombiano, Bernie Moreno, se sumó en los hechos a la campaña del abogado en su último tramo. Salazar lo acompañó a De la Espriella después de votar. Su voz fue la primera en congratularse públicamente con los resultados, nada menos que al lado del hombre que ha prometido «mano dura», un giro radical de la política económica y «destripar» a la izquierda. «El León y el Tigre rugen en América Latina», expresó, exultante, Javier Milei. José Antonio Kast y Daniel Noboa, de Chile y Ecuador, respectivamente, se plegaron a la algarabía
Habla Cepeda
«No hemos comprado votos ni recurrido a gobiernos extranjeros. No somos apátritadas», dijo Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, quien se ha presentado como la continuidad de Petro, y con la promesa de mejorar las realizaciones de su Gobierno. «Gracias por haber abierto el camino de los cambios», dijo en la noche del domingo. «No vamos a permitir, lo decimos con claridad, haciendo uso de la fuerza de la democracia, que retrocedan las conquistas sociales que hemos construidos. No nos asuntan las amenazas. Somos una fuerza resistente que tiene la capacidad de sobrevivir en las peores condiciones. No permitiremos que se destruya la naturaleza ni que se quiten las mejoras salariales. No vamos a retroceder en derechos». Cepeda recordó que no se podrá ignorar al Pacto Histórico, que tendrá mayoría en el Congreso. «Con nosotros se dialoga. Estamos dispuestos a la concertación mientras sea respetuosa».
Expectativa y temor
La preocupación por lo que viene una vez proclamado el vencedor del segundo turno ha quedado de manifiesto en los editoriales de los principales diarios de Bogotá. «La prevalencia del odio genera un sesgo de confirmación tan severo, que la ciudadanía deja de ser militante y pasa a ser hincha: se perdonan los pecados propios –de la ineptitud a la corrupción– porque señalar al líder implica favorecer al enemigo. Así, la fiscalización al poder pierde toda relevancia», dijo El Espectador.
El Tiempo, en tanto, llamó a tomar distancia de cualquier intento de desconocimiento de los resultados «venga de donde venga». En la «sensatez ciudadana» está en gran parte «evitar desbordes indeseados». En caso de un escenario de alteración del orden, «la Fuerza Pública, a instancias de las autoridades civiles, sobre todo las del orden municipal y departamental, debe cumplir con su obligación constitucional de salvaguardar la vida, honra y bienes de la gente».
El temor a lo que suceda flotaba en el aire de Bogotá. «Colombia tiene una larga y dolorosa historia de violencia política. Son ya casi cuatro generaciones que, de una u otra manera, han tramitado las diferencias de opinión y los debates ideológicos mediante la violencia. Pareciera que no somos capaces, como sociedad, de anteponer el diálogo y la concertación a la descalificación del que piensa distinto y a la agresión verbal y física», admitió María Camila Moreno Múnera, directora en Colombia del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ). «Ya deberíamos haber aprendido de nuestros dolores: el exterminio de la UP (Unión Popular, el partido al que pertenecía el padre de Cepeda), el asesinato de líderes políticos de todas las vertientes ideológicas, la combinación de todas las formas de lucha, el cierre del espacio democrático por décadas, etc. Pero no nos podemos resignar a que la violencia política sea el único camino».
Petro comienza a despedirse del poder. Lo hará con una aprobación de un 50% según una reciente encuesta. «Extraño dictador el que entrega su mandato, extraño dictador el que no ha cogido un solo preso político, a nadie preso de conciencia. No se ha perseguido a nadie por sus opiniones, maneras de pensar, maneras de creer, religiosas, o de otra especie, culturales, étnicas, de género, de expresión sexual libre», dijo Petro. «Entregamos una democracia brillante, viva, multicolor, como la llamo yo, ni un grado menos y sí muchísimos grados más de democracia de como la recibí en un país que en ese momento estaba ensangrentado».
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