Lamine Yamal y Oyarzabal lideran la goleada de España ante Arabia Saudí para olvidar el pinchazo del debut

Las cosas vuelven a estar en su sitio. Si España sembró seriamente las dudas en el primer partido ante Cabo Verde, contra Arabia Saudí se encargó de cortar de cuajo esas malas raíces para volver a allanar el terreno. [Así vivimos la victoria de España ante Arabia Saudí en el Mundial]

La goleada vuelve a poner las cosas en su sitio. Ya no hay dudas, ya no reproches. Es cierto que no era el rival más complicado de la competición -tampoco lo era el primer día-, pero España vuelve a ser una de las principales favoritas para ganar este Mundial, como al inicio de la competición.

Esta vez sí hubo movilidad, fluidez en el juego, presión y ambición. Todo aquello de lo que no hubo ni rastro en el debut. Así, los goles cayeron por su propio peso ante una Arabia que se convirtió en un juguete sin alma y regaló más de lo normal.

El gol de Lamine abrió la veda. El referente, tirando del carro. El doblete de Oyarzabal dejó el partido muerto en poco más de veinte minutos.

La segunda parte fue un mero trámite. De la Fuente incluso reservó a los dos goleadores, pero la brecha se hizo más grande. España pudo reservarse para lo que queda por delante, un futuro que, tras esta victoria, vuelve a pintar que puede ser muy largo en este Mundial.

España recupera la identidad

Como el día y la noche. Es alucinante comprobar cómo en un minúsculo lapso de seis días un equipo puede cambiar tanto. Esta España no se pareció en nada a la del debut.

Había tomado buena nota sin duda la Selección de todo lo que le sucedió a Cabo Verde. Hubo autocrítica, se miró hacia dentro para ver en qué había errado, y lo enmendó a las mil maravillas.

Hay quien pondrá en tela de juicio la reacción por lo débil del rival, pero no era precisamente mucho más fuerte la debutante Cabo Verde que Arabia.


Lamine Yamal celebra su gol ante Arabia.

REUTERS

Apenas un par de minutos sirvieron para ver que sobre el campo se movía un equipo totalmente distinto. No por los tres cambios que introdujo Luis de la Fuente en el once inicial, sino por la compostura. Esta sí era la España que todos conocíamos.

Cuatro minutos tardó Lamine en probar suerte por primera vez. Estaba ajustando el punto de mira. Había dicho en la previa que no estaba para jugar un partido completo, así que decidieron que lo mejor era disputar la primera parte.

España se convirtió en dueña absoluta del partido. Pero lo hizo de forma efectiva. Su casi 80% de posesión sirvió para mirar a la portería contraria, se jugaba rápido, a dos toques como mucho, y también se mordía en cuanto se perdía el balón.

Con este planteamiento y esta actitud, el gol era cuestión de tiempo. Y no hubo que esperar mucho para verlo.

Baena vio la puerta abierta a la espalda de la defensa y sirvió un pase al espacio para Mikel Oyarzabal. Aquí iba a comenzar el festival del donostiarra. El de la Real puso un centro raso perfecto al segundo palo para que Lamine la empujara.

El de 18 años, el que todos esperaban, el que pese a su lesión está concentrando los mismos focos que Cristiano y Messi en este Mundial, al rescate.

Acto seguido, Pedri perdonó el segundo con un disparo que mandó a las nubes cuando lo tenía todo a favor. Y poco después Baena también levantó la mano con un disparo alto.

Cualquier comparación con el primer día era insultante. En apenas quince minutos, 7 disparos y el primer gol en el marcador. Pero más allá de números, lo mejor eran las sensaciones.

Oyarzabal volvió a ser Oyarzabal. A punto estuvo de ver puerta en tres ocasiones, pero tan sólo estaba afilando el cuchillo. Al paso por el minuto 21 se terminaron las contemplaciones para él.

Oyarzabal anota su segundo gol ante Arabia Saudí.


Oyarzabal anota su segundo gol ante Arabia Saudí.

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El gol llegó en una segunda jugada procedente de un córner. Olmo le pegó horrible, nadie acertó a despejar dentro del área y en el segundo palo apareció Oyarzabal para enchufarla con un toque sutil tras el cabezazo de Laporte.

Había más. Tres minutos después, el segundo. Porro la puso al segundo palo, el otro lateral, Cucurella, la devolvió al área, Olmo tocó de cabeza y Oyarzabal remató. Dos goles y una asistencia en 24 minutos. Sencillamente espectacular.

Entonces llegó la pausa para la hidratación y el ritmo se cortó. Tampoco había que apretar mucho más el acelerador porque estaba todo hecho. Aun así, Oyarzabal tuvo el ‘hat-trick’ con un tiro al larguero después de un regalo del guardameta saudí.

Con todo hecho

Luis de la Fuente tomó cartas en el asunto en el descanso. Decidió dejar en el banco a Lamine y a Oyarzabal, los dos mejores de la primera parte, para dar entrada a Yéremy Pino y a Ferran Torres. Gestión de esfuerzos.

Aun así España no tardó en ampliar la renta. Cucurella remató en el segundo palo un saque de esquina, se encontró con la parada de Al Owais y la suerte sonrió. El rechace tocó en Tambakti y se introdujo en la portería.

La Selección se podía echar la siesta, pero quería más. Cada gol cuenta en este Mundial y cualquier goleada era poca para hacer olvidar el pinchazo de primer día.

Ferran perdonó el quinto. Merino le puso un pase medido al espacio, pero el ‘Tiburón’ no estuvo acertado en el mano a mano.

Hubo también minutos para Williams, que necesita seguir cogiendo ritmo, y para Fabián, que no estuvo acertado en el debut. Pero ya se jugaba a medio gas, no hacía falta desgastarse mucho más. Ferran marcó en el añadido, pero estaba en fuera de juego y su gol fue anulado.

España se coloca líder de grupo a la espera de lo que haga Uruguay con Cabo Verde, y con 4 puntos virtualmente ya está en los dieciseisavos de final del Mundial. Adiós a la primera ‘mini crisis’ del Mundial.

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