Jordi Martí será finalmente el candidato de Junts en Barcelona, tras imponerse en las primarias a los otros tres aspirantes: Pilar Calvo, Jaume Alonso-Cuevillas y Glòria Freixa. Los militantes posconvergentes en la capital catalana han premiado la experiencia de Martí, que es concejal en el Ayuntamiento desde 2011, y que contaba con el apoyo explícito del exalcalde Xavier Trias.
Martí ha logrado un 40,29% de los votos, por delante del 29,30% que ha recabado Calvo. Cuevillas ha quedado tercero con un 18,63% y Freixa cuarta, con el 18,63% de Freixa, en una votación en la que han participado 628 militantes, un 67,24% del total con derecho a voto.
El resultado no ha generado mucha sorpresa. El líder municipal y ahora ya candidato fue el primero de los cuatro en conseguir el 20% de los avales requeridos para poder presentarse, un dato que permitía intuir que partía con ventaja respecto a sus contrincantes en esta votación interna. Y, finalmente, así se ha confirmado.
Pero se trata de una victoria que va más allá de Barcelona y que tiene múltiples lecturas internas. Desde el inicio, la votación se interpretó como un duelo entre el ala más convergente del partido -que presiona para que la formación se parezca más a las siglas que fundó Jordi Pujol- y el líder de la formación, Carles Puigdemont. Martí es del primer grupo.
Hace tres años, la designación del exalcalde Xavier Trias como candidato supuso una reunificación del espacio posconvergente en la capital catalana, después del agrio divorcio entre Puigdemont y el PDeCat que tuvo lugar en 2020, pero su sucesión ha reabierto heridas del pasado.
Martí es, sin ningún tipo de duda, el heredero de Trias. Fue él quien lo nombró presidente del grupo municipal cuando dejó el consistorio definitivamente en julio de 2024, y siempre ha expresado su voluntad de que fuera el alcaldable en 2027. La relación entre ambos empezó hace más de 30 años, cuando Martí era jefe de gabinete de Trias en la Generalitat, y su estrecha relación ha perdurado en el tiempo.
Sin embargo, el expresident de la Generalitat nunca vio con buenos ojos a Martí. Puigdemont hubiera preferido como candidato al vicepresidente y portavoz del partido, Josep Rius. Pero Martí decidió echarle un pulso y forzar estas primarias, que ha acabado ganando; mientras que Rius abandonó la carrera justamente para evitar que se interpretara como una pugna entre el exalcalde y el expresident.
Pero a pesar de la ausencia de Rius, la doble lectura ha resultado inevitable. Martí se afilió en Convergència en 1979 y ha dedicado prácticamente toda su vida a la política. En cambio, aunque con matices, Calvo, Cuevillas y Freixa entraron en política después de 2017 de la mano del expresident de la Generalitat.
Ahora bien, cabe tener en cuenta que la votación de este fin de semana solo interpelaba a los militantes de Barcelona.
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