Novillada con picadores
PLAZA DE TOROS DE ALICANTE
Seis novillos de Alejandro Talavante, bien presentados y muy enclasados, especialmente el tercero, premiado con la vuelta al ruedo.
Mario Vilau: (de celeste y oro) estocada entera, oreja estocada entera y oreja.
Olga Casado: (celeste y plata) pinchazo y dos descabellos (ovación) estocada delantera y dos orejas.
Javier Cuartero: (celeste y plata) pinchazo y descabello tras aviso, dos orejas y pinchazo hondo tras aviso.
Presidió Manolo García. Correcto y equilibrado.
La tarde comenzó en Alicante con clima agradable y sin esa humedad tan molesta en esta tierra. En los terrenos del siete y en las localidades de barrera, la reivindicación, en forma de pancarta, hizo presente a la afición catalana, que quiso estar en Alicante junto a su torero. Buen ambiente para el inicio de la gran feria alicantina y el nombre de Luis Francisco Esplá adornando toda la plaza hacen que el recuerdo al gran maestro alicantino esté muy presente en la celebración de sus 50 años de alternativa. La terna, una de las mejores del momento, coincidió en el color de los ternos, Vilau fue el único que vistió de oro. Todos iban de azul celeste.
Al terminar el paseíllo, el novillero alicantino Javier Cuartero recibió en el ruedo el trofeo Carratalá otorgado por el Club Taurino de Alicante como triunfador del pasado ciclo fogueril.
El catalán Mario Vilau abrió la tarde yéndose a la puerta de toriles, algo que ya empieza a formar parte de su tauromaquia. Seguro, sereno y muy capaz, así se podría resumir la faena a su primer novillo, que fue bajo y humilló por los dos pitones derrochando clase, aunque le faltó algo más de transmisión. Tuvo Vilau el detalle de brindar el primer ejemplar de la feria a Pilar Tébar, la que ha sido, hasta hace muy poco, una de las mejores secretarias autonómicas de Cultura que se recuerdan.
Así recibió Javier Cuartero al sexto novillo de la tarde en un alarde de valor y compromiso con su tierra. / Rafa Arjones
Con la muleta, Vilau supo aprovechar la calidad del novillo exigiéndole mucho desde el principio. Lo toreó por abajo y siempre buscó el trazo largo del muletazo, esa es otra de las características de la tauromaquia del catalán. Vilau es un torero poderoso y necesita un novillo que llegue a los tendidos. Lo toreó a placer por los dos pitones siendo más largas y profundas fueron las series por el pitón izquierdo, las más celebradas en los tendidos. Vilau, torero de mano baja y pasmosa quietud sacó todo su repertorio en series que fueron medidas ante la gran exigencia que tuvo la faena. Lo mató de una estocada entera que fue suficiente. La plaza pidió la oreja y el presidente, Manolo García, la concedió de manera justa.
Al cuarto novillo, Vilau lo recibió con dos largas afaroladas desde el tercio, que metieron de nuevo al público en lo que pasaba en el ruedo, tras la tradicional merienda alicantina. El catalán planteó la faena en la media distancia y siempre buscando una embestida que había que provocar. También tuvo buena clase este novillo aunque se fue viniendo a menos según avanzaba la faena. Mejor condición tuvo por el pitón derecho. Vilau lo mató de una buena estocada en la suerte contraria que fue definitiva. El catalán logró cortar su segunda oreja de la tarde.
Debutaba en Alicante la novillera de Madrid Olga Casado y dejó clara su elegancia y su clasicismo a la hora de torear. Su novillo, segundo de la tarde también tuvo mucha clase en la embestida y más repetición que el primero. Casado demostró tener temple en sus muñecas y supo acompasar una embestida con ritmo y codicia. Lo cierto es que lo entendió desde el principio y todo lo hizo con armonía y conocimiento de los terrenos, dos elementos fundamentales para funcionar en este oficio. Sorprendió gratamente Olga Casado al público de Alicante que acompañó a la madrileña en cada muletazo. Las tandas fueron medidas y justas, demostrando el oficio que ya atesora esta novillera. Casado sabe torear y lo hace con una personalidad que convence. Especialmente buena fue una serie por el pitón izquierdo con muletazos de mucha profundidad y mando. Una faena importante que tuvo en la espada el borrón a una gran obra. Pinchó la novillera y luego se atascó con el descabello. Saludó una ovación.

Toreo al natural del novillero catalán Mario Vilau, que logró cortar una oreja en cada uno de sus novillos en su presentación en la Feria de Hogueras. / Rafa Arjones
Con el quinto vimos a Olga Casado torear con mucho gusto a la verónica rematando con una ceñida revolera. Novillo este que acudió pronto a los cites y que Olga Casado supo lucir desde la distancia. Demostró la madrileña disfrutar con el toreo de capa variando los quites. Quiso brindar al respetable entregando después la montera a su mozo de espadas para comenzar de hinojos su faena de muleta. Un buen inicio desde el tercio con el que fue estructurando una faena que basó en el pitón derecho. El público estaba con ella. El novillo no tuvo la clase de los anteriores pero también tuvo transmisión. Tras varias series de toreo en redondo, la madrileña alternó toreo de rodilla en tierra, pases circulares y algún desplante. Según fue avanzando la faena, al novillo le fue costando más repetir y Casado no dudó en acortar la distancia y llegarle mucho más. Poncinas, luquesinas y mucha variedad ofreció Olga Casado y todo vestido de mucho oficio a la hora de buscar el triunfo en Alicante. Lo mató de una estocada delantera pero efectiva, entrando muy derecha y le cortó las dos orejas.
Regresaba a Alicante Javier Cuartero y sus paisanos le esperaban con ganas. Tras brindar al público comenzó a notarse la súper clase del novillo, un ejemplar bien hecho y agradable por delante, que fue premiado con la vuelta al ruedo por esa calidad, nobleza y duración. Un gran novillo frente al que Cuartero estuvo a la altura. Brillaron las series largas por ambos pitones, con muletazos de gran calado y de trazo muy largo. Gustaron mucho los remates por bajo y los largos pases de pecho que abrochaban con mucha calidad cada una de las series. Hubo trincherillas, naturales y remates por bajo, que fueron carteles de toros.

La novillera madrileña Olga Casado cuajó una gran faena a su segundo novillo, al que cortó las dos orejas. / Rafa Arjones
Se movió mucho el novillo y lo hizo bien embistiendo por derecho, humillando con entrega y yéndose hasta el final. Cuartero lo entendió desde la primera serie y estructuró una faena maciza cimentada en la buena colocación y la firmeza de plantas, y todo adornado con la elegancia de su toreo, que evoluciona al ritmo que lo hacen sus triunfos. Gran faena de Cuartero al gran tercero, un novillo para el que se pidió el indulto, aunque finalmente no llegó. Decisión correcta de la presidencia, que evaluó el conjunto de la lidia, en la que la mala pelea en el caballo fue fundamental para ordenar la estocada. La faena de Cuartero fue larga y el novillo no dejó de embestir con la misma calidad que lo hizo desde el principio. Todo fue a más mostrando a un Javier Cuartero en plenitud como novillero. Pese al pinchazo inicial, una estocada posterior y un certero golpe de descabello hicieron posible la concesión de las dos orejas y la vuelta al ruedo del novillo, para gozo del ganadero Alejandro Talavante.
Salió el sexto novillo y Javier Cuartero lo recibió a portagayola para más tarde torearlo por chicuelinas, en lo que supuso un recibo explosivo. Brindó el novillo a Antonio, el preparador físico de la Escuela Taurina Municipal, para acoplarse perfectamente a su embestida. Este novillo pedía orden y firmeza, sin aspavientos ni alharacas, con un comportamiento serio que no perdonaba errores. Cuartero se mostró poderoso y tuvo que hacer un esfuerzo ante la exigencia del novillo. Dejó un pinchazo delantero y una estocada corta agarrada arriba. Un inicio triunfal que vaticina una gran Feria de Hogueras.
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