En 1956, año en que comienzan a funcionar las primeras instalaciones de Ensidesa (las baterías de hornos de coque), Castrillón cuenta con 10.011 habitantes. El tirón de esa empresa (y de otras que se implantan en la comarca) genera un crecimiento espectacular en el concejo. Al actualizar el padrón de habitantes a 31 de marzo de 1981 constatamos que en 25 años el número de sus habitantes se ha multiplicado. En esta fecha somos 20.424.
Primeros pasos como núcleo urbano
Esto provoca incluso el nacimiento de nuevos núcleos urbanos. Raíces Nuevo, en 1959, no tenía ni nombre ni los más elementales servicios urbanos. Nos lo muestra el acta del pleno del 30 de abril. «Varios vecinos de la zona fielato de Raíces solicitan abastecimiento de agua y alcantarillado en dicho lugar». Luis Treillard cree poder dar respuesta a la primera reivindicación. «La Empresa Siderúrgica Asturiana (SIASA, cuya factoría en San Juan de Nieva da empleo a 160 trabajadores) quiere construir viviendas para sus productores en esa zona». Juntos -dice el Alcalde- podremos traer agua desde la calle Ramón y Cajal al nuevo poblado que construirá la empresa. Más tarde Treillard informa que SIASA «adelanta 60.000 pesetas, ¡a reintegrar por el Ayuntamiento en 3 años!» Sobre el alcantarillado nadie comenta nada. Los vecinos de la zona fielato tendrán que esperar al pleno del 6 de abril de 1967 para enterarse de que sale a subasta el proyecto de Alcantarillado Raíces-Fundición. El nuevo nombre se lo da una de empresas que trae más habitantes al barrio, INDUSA, empresa de fundición fundada en 1955.
Al margen de la ley
El 14 de julio de 1956, con la entrada en vigor de nuestra primera Ley del Suelo, se produce, en palabras de Enterría, el acto de nacimiento del Derecho Urbanístico español. Conviene recordar alguna de sus disposiciones. El suelo urbano no puede ser edificado hasta que la respectiva parcela, por contar con los servicios mínimos de urbanización (pavimentación de la calzada a que haga frente, encintado de aceras, suministro de agua, desagües y alumbrado público), merezca la calificación de solar. Sus propietarios deben ceder al Ayuntamiento los terrenos para los viales y para parques y jardines. Deben también costear la urbanización (la explanación del terreno, el encintado y pavimentación de las aceras y la calzada, el alcantarillado, el alumbrado público, la instalación de redes de suministro de agua, electricidad y gas -si lo hubiere-, y las de plantación de arbolado y jardinería). En Raíces Nuevo pocas o ninguna se tienen en cuenta. Con licencia municipal surgen bloques de viviendas, algunos de cuyos constructores no cumplen ni una sola de sus obligaciones; ni siquiera la de ceder los terrenos para viales que en 1979 seguirán siendo de propiedad privada. Ninguno de ellos ejecuta las obras de urbanización previa o simultáneamente a la edificación de las viviendas, como marca la Ley. Si la Administración no la incumpliera irían de bruces a la quiebra; al no dotar a sus viviendas de los servicios mínimos de urbanización, no podrían obtener la licencia de primera ocupación y, por tanto, ningún notario avalaría su venta en Escritura pública. Pero hete aquí que alguien se inventa una triquiñuela. No hay problema en otorgarles la licencia para ocuparlos si entregan en el Registro municipal una escritura asumiendo la obligación de pagar los costes de la urbanización, que se aplaza ad calendas graecas. Invento magnífico. ¡Los constructores no sólo se libran de la quiebra sino que van a poder mejorar su cuenta de resultados! Consiguiendo esa licencia venden las viviendas a familias en situación económica precaria. A ellos no les importa que lo sea aún más. En la escritura les traspasan la obligación que les impone la Ley -y que, no sé con qué objeto, habían asumido ante el Ayuntamiento-, de costear la urbanización. Con estupor descubrimos nosotros -y también esas familias- ese regalo envenenado cuando nos ponemos a confeccionar el reparto de los costes de la urbanización. Ese sistema caduca en noviembre de 1977, con la llegada de un arquitecto con pocos años (34) pero con mucho bagaje profesional. «Previamente a la concesión (de la licencia de primera ocupación) deberá ejecutarse la urbanización de la parcela» (este informe, que Enrique de Balbín Behrmann aplica al Expte. L.O. 107/75 y a todos los demás, marca la nueva línea de actuación municipal).
Pequeñas y tardías inversiones
La inactividad urbanística municipal había dejado en Raíces Nuevo un panorama desolador. Quien supiera en 1979 que desde 1971 sólo se había pavimentado la calle Castillo de Gauzón en Piedras Blancas, no se sorprendería al descubrir otras muchas sin servicio alguno. Si además hubiera leído el acta del pleno del 30 de julio de 1976 (en la que se desglosaban por núcleos las inversiones municipales en los últimos 8 años), podría decirnos dónde habían surgido más calles sin urbanizar. En Raíces Nuevo -que venía acogiendo al año unos 134 inmigrantes, pasando de 866 habitantes en 1971 a 1.494 en 1975 y a 2.000 en 1979-, esas inversiones sumaban 6.237.668 pesetas. (al año, 780.000 pesetas, unas 390 pesetas por cada uno de quienes en 1979 vivían en el barrio). Ese bajo nivel de inversiones explica la situación desastrosa del barrio. Para una población de 606 niños Raíces Nuevo no tiene ni un solo m2 de terrenos escolares; lo único que tiene son dos aulas habilitadas en un semisótano comercial. No tiene tampoco ni un solo m2 para equipamientos culturales, religiosos, deportivos, zonas verdes, etc. Pero hay algo más grave todavía. Para todos estos servicios, el PGOU, aprobado por la CPU el 15 de junio de 1968, sólo prevé una reserva de 2.870 m2 (terrenos privados cuyo propietario no puede ocupar con edificaciones, a la espera de que se los expropien). En esa parcela figuraba una palabra (Escuelas) y un símbolo (una cruz). Era algo ridículo. «La unidad escolar mínima precisa de al menos 5.000 m2, y aún así es para sólo 8 unidades de EGB», nos dirá Balbín a los 7 días de nuestra toma de posesión.
El cambio se vislumbra en el verano de 1981
Tras dos años de intenso trabajo -técnico y político-, el 6 de julio de 1981 la CPU aprobará el PGOU en Raíces Nuevo adaptado a la Ley del Suelo de 1976. La Nueva España del día 11 explica lo que esto supone. En el Plan de Urbanismo anterior no se dotaba al barrio de un solo metro cuadrado de Espacio Libre Público. Con el nuevo Plan, el Ayuntamiento dispondrá de 26.676 m2 para dotaciones escolares (Parvulario, Colegio de EGB…), deportivas, sociales y recreativas (campo de fútbol, plaza y parque público). Algunas de estas cesiones se producirán de inmediato. Concretamente en los próximos días INDUSA le va a ceder al Ayuntamiento la propiedad de más de 8.000 m2 de su antigua escombrera de cenizas donde se podrá habilitar de inmediato el campo de fútbol que añora la gran multitud de jóvenes del barrio… El Plan incluye un calendario de actuaciones para ejecutar el planeamiento y poner en marcha la urbanización integral del barrio. Se utilizará el Sistema de Cooperación, en el que el Ayuntamiento asume la gestión urbanística y ejecuta las obras; a los propietarios les corresponde aportar el suelo de cesión obligatoria y costearlas. Su recompensa es quedarse con los solares resultantes, de valor muy superior a su parcela original, al contar con todos los servicios en un barrio con magníficas dotaciones. El Alcalde informa que para poner en marcha las obras se están confeccionando ya los Proyectos de Urbanización y el preceptivo Reparto de Cargas. En próximos artículos daremos cuenta sobre la confección y tramitación del planeamiento y sobre la no menos trascendental gestión urbanística.
















