El creciente debate sobre la supuesta excesiva medicalización en los niños, especialmente en lo que respecta al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), genera cada vez más preocupación. El pediatra Raimon Pelac ha abordado esta cuestión, señalando que la realidad es compleja: «¿Están algunos niños hipermedicalizados? Sí«, pero al mismo tiempo, «¿están a lo mejor otros infradiagnosticados? También«.
La clave: el diagnóstico diferencial
Pelac subraya que en medicina es fundamental realizar diagnósticos diferenciales para no errar en el tratamiento. Pone un ejemplo sencillo: unos granitos en un niño pueden ser desde una picadura de insecto hasta una enfermedad hematológica grave, pasando por la varicela o la rubeola. Sin un análisis completo, el diagnóstico puede ser incorrecto.
Esta misma lógica se aplica al TDAH. El pediatra advierte que «hay niños con altas capacidades que están diagnosticados de TDAH» simplemente porque «se aburren en clase» o «pasan demasiado desapercibidos«, lo que lleva a una clasificación errónea. Por ello, insiste en que no se puede dar una respuesta simple sobre si se está medicalizando en exceso.
Tratamiento conductual como prioridad
Para Pelac, la primera medida ante un posible TDAH no es la farmacológica. «Lo primero que hay que hacer en un TDAH es el tratamiento conductual«, afirma. Considera esencial «explicando bien al chaval qué estamos haciendo» y establecer normas y límites, ya que «no lo estamos solucionando con dar una pastilla«
No hay enfermedades, hay enfermos o pacientes
Pediatra
El tratamiento ideal, según el experto, es la combinación del enfoque conductual y el farmacológico. La clave reside en la individualización, ya que cada paciente es único. «No hay enfermedades, hay enfermos o pacientes«, recalca Pelac, explicando que «el TDAH en ti es totalmente distinto en mí«
Las consecuencias de una correcta o incorrecta medicalización son significativas. Pelac ha escuchado a adultos con TDAH lamentar no haber sido medicados en su infancia: «Ay, si me hubieran medicado de niño, porque de adulto igual lo ha pasado peor«, comentan. El tratamiento no solo busca mejorar el rendimiento académico, sino también las habilidades sociales y la relación con los compañeros.
El estigma y la gestión familiar
El diagnóstico puede generar discriminación en el entorno escolar. Pelac recuerda el caso de una niña que necesitaba gafas y cuya madre temía que la llamaran «las gafotas«, lo que efectivamente ocurrió. Por ello, destaca la importancia de «respetar derechos de confidencialidad» para proteger al menor.
En ocasiones, son los padres quienes, por la «inmediatez» de la sociedad actual, buscan «un diagnóstico rápido y si ese diagnóstico tiene un tratamiento mejor«, según el pediatra. Sin embargo, Pelac insiste en que la solución no es tan simple. De hecho, una medicación adecuada puede ser percibida por el niño como una ayuda, como el caso de un joven que le confesó: «A mí la medicación me ha salvado un poco, porque así no me han cambiado de clase o no me han hecho«
El pediatra defiende la total sinceridad con los niños sobre su diagnóstico y tratamiento. «Hay que romper un poco esa idea de que no, niña, no, esto no le digas«, aconseja. Explicarles lo que sucede, incluso en enfermedades graves como el cáncer, les ayuda a colaborar y a gestionar sus preocupaciones.
Finalmente, ante la llegada del calor, Raimon Pelac ofrece consejos prácticos para cuidar a los niños. Recomienda el uso de «gorra, gafas, crema protectora y mucha hidratación«, además de buscar la sombra. Recuerda que «es mucho más peligroso el golpe de calor que el golpe de frío«
En cuanto a la alimentación, sugiere no forzar a los niños a comer, pero sí explicarles los beneficios de consumir fruta para hidratarse. Las bebidas, preferiblemente agua, aunque las bebidas isotónicas pueden ser una opción según la actividad física, siempre que no sean «muy azucaradas«













