Es uno de los mejores cocineros del panorama canario, con una imparable trayectoria desde que asumió las riendas del restaurante Donaire (GF Victoria), donde logró rápidamente ganar una estrella Michelin con un concepto tan particular como inesperado; singular y genial. Camacho no esconde que sigue siendo ese pastelero que aprendió en silencio, escuchando mucho y aplicando su estilo a cada plato.
Nacido en Venezuela en 1988, el cocinero confiesa que no tuvo una juventud sencilla, viajando a Tenerife y separándose de su madre a una edad temprana. Ya en la isla, comenzó a trabajar rápidamente para ahorrar, consiguiendo reencontrarse con su madre, ahora en Canarias, y con una llegada a la gastronomía casi por casualidad. Ahora, con la carrera ya consolidada, piensa a lo grande sin perder la ambición de seguir creciendo con un modelo creado por él y su equipo.














