El silencio de José Luis Zapatero ante el juez sobre las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho ha abierto una grieta de inquietud entre los socios parlamentarios de Pedro Sánchez.
Mientras el expresidente evitaba responder a las preguntas sobre el origen de las 103 piezas de lujo, tasadas en más de 1,3 millones, ERC y Sumar reclamaban explicaciones y exigían conocer quién las regaló, cuándo llegaron a España y a cambio de qué.
La declaración del expresidente en la Audiencia Nacional se seguía con atención desde el Congreso, donde el PSOE y sus aliados miraban de reojo a las pantallas para ir conociendo las explicaciones que pudiera ofrecer uno de los referentes históricos de los socialistas.
La negativa de Zapatero de responder a la Fiscalía y a las cuestiones sobre las joyas generó dudas entre los partidos que invistieron a Sánchez, que reclamaban transparencia en un asunto que afecta directamente a quien, durante los últimos años, ha sido reivindicado como un «faro moral» en la izquierda.
La portavoz parlamentaria de Sumar, Veronica Martínez Barbero, fue rotunda: «Creemos que la ciudadanía merece muchísimas más explicaciones que simplemente una solicitud de confianza ciega de que la verdad se impondrá».
Antes de que finalizara la declaración de Zapatero, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, reclamaba saber «de dónde salen» las joyas, «quién las regaló», «cuándo» y «a cambio de qué».
Una postura similar mantenía el diputado de Sumar Enrique Santiago, quien afirmaba que «esas joyas requieren una explicación muy seria» y reclamaba conocer también «cuál es el origen» y hace «cuánto tiempo».
Después de afirmar inicialmente que eran una herencia de la familia de Sonsoles Espinosa, el entorno del expresidente desliza ahora que se las regaló el rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz, durante una visita oficial, con él de presidente, en 2007.
Una versión difícil de comprobar, ya que el monarca saudí falleció en 2015. Si fuera así, el caso habría prescrito y se descartaría el «contrabando», al haber sido el propio monarca saudí quien habría introducido las joyas en España.
La presión política se rebajaba en Ferraz a media mañana, cuando el interrogatorio concluía después de que Zapatero decidiera contestar únicamente a las preguntas del magistrado y de su abogado.
Presencia de «agitadores»
En el PSOE pretendía exhibir cierta satisfacción al conocer que el juez Calama rechazaba las medidas cautelares solicitadas por Anticorrupción y las acusaciones particulares, aunque el magistrado reiteraba que no había logrado «desvirtuar los indicios racionales de criminalidad».
La dirección del PSOE se mostraba «tranquila». En Ferraz se rogaba «paciencia» después de que Zapatero evitara responder a las preguntas relacionadas con las joyas.
«Lo explicará a su debido tiempo», prometían las fuentes consultadas, ya que la cúpula socialista mantiene interlocución con el expresidente. Y reiteraban que «los tiempos judiciales no son los políticos ni los mediáticos».
A través de un comunicado, el PSOE cerraba filas y proclamaba que mantiene «el apoyo al presidente Zapatero».
En Ferraz destacaban como prueba de transparencia que Zapatero, pese a no aclarar ante el juez el origen de las joyas, «ha puesto voluntariamente a disposición del Tribunal una autorización para que pueda comprobarse la inexistencia de sociedades, cuentas, productos financieros o cualquier otro activo de su titularidad fuera de España».
El PSOE también elogiaba el comunicado de Zapatero, en el que prometía que acabará aclarando todo y su dirección afirmaba que la intención del expresidente era la de decirlo a viva voz ante los medios pero que, debido a la presencia de «agitadores», al final había optado por enviar el comunicado.
Pese a ello, durante la sesión de control, Sánchez evitó respaldarle, e incluso mencionarle. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le preguntó expresamente por ello. Pero nada.
Otros como la ministra de Ciencia, Diana Morant, se apuntaban a una teoría de la conspiración, según la cual Donald Trump habría entregado información sobre Zapatero en respuesta a la postura de Sánchez contra la guerra en Irán.
«Que le quiten el carné»
El PP optaba por la discreción y sus portavoces evitaban comparecer, aunque fuentes de Génova instaban al PSOE a «retirarle el carné de militante y abrirle un expediente informativo» por los seis delitos por los que continúa imputado por la Justicia.
Los populares señalaban que el expresidente «entró como imputado por organización criminal, tráfico de influencias, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales, contrabando y fraude fiscal. Y salió tres horas después con las mismas acusaciones».
Desde el PP también valoraban la decisión del juez de rechazar la petición de la Fiscalía y de la acusación popular, en la que el partido está personado, que reclamaban la retirada del pasaporte.
«Podrá viajar, pero no irse muy lejos: el juez volverá a citarle para que responda a todas las preguntas sobre el origen de las joyas por valor de 1,3 millones de euros halladas en su despacho», afirmaban.
Calama sostiene que su «visibilidad pública» hace innecesaria la prohibición de viajar al extranjero.
En lo que coinciden todas las partes es en que esta será la primera de varias declaraciones. Queda por ver si en alguna de ellas Zapatero entra finalmente a valorar el origen de las joyas para tranquilidad de los socios, que necesitan una justificación a la que agarrarse para seguir sosteniendo al Gobierno.












