Los raperos David Calvo, conocido como ‘El Jincho’, y ‘Osiris El Enemy’ se han enfrentado este jueves al juicio por agresión sexual a una menor tras un concierto. La Fiscalía pide 13 años de prisión para ambos y, alternativamente, 4 años de cárcel.
Durante la sesión ha declarado en primer lugar la joven, que actualmente tiene 20 años, una discapacidad del 41% y una dependencia reconocida de grado 1. En el momento de los hechos tenía 17 años. A las preguntas de la Fiscalía, la acusación y los abogados de los acusados, ha relatado que el 4 de noviembre fue de concierto a la Sala Repvblicca de Mislata (Valencia) con una amiga, Carmen.
El primer contacto con los raperos lo mantienen porque estaban en la zona VIP. Cuando acabó el concierto, ha señalado, se fueron a un hotel de Valencia porque se lo propusieron ellos. Se desplazaron, ha dicho, en un coche con unos amigos suyos.
Según ha relatado, Osiris le invitó a su habitación y ella entró. Allí le «cogió de los brazos» y, pese a que le pidió que le «dejara en paz varias veces», al final mantuvieron relaciones sexuales. Hubo, ha señalado, penetración vaginal. «No me marché porque no podía», ha insistido.
Previamente, ha asegurado, le metió droga en el vaso de alcohol que estaba consumiendo y le obligó a bebérselo. Su amiga, mientras, estaba en la habitación de El Jincho, donde mantuvieron relaciones sexuales.
«Yo me quería ir. Él me insistía en que me quedara, pero me fui a la habitación donde estaba mi amiga como pude, mareada. Llegué allí. Me abrió la puerta El Jincho. Estaba desnudo y me senté con él en la cama. Mi amiga estaba en el baño. Le dije que quería que saliera para irnos. Me cogió de la cabeza y me obligó a hacerle una felación. Cuando mi amiga salió del baño lo vio y se enfadó mucho», ha explicado.
En aquel momento, ha comentado, las dos se querían ir pero no tenían dinero ni batería en el móvil. Así que se fueron a la habitación de su manager a cargar los móviles y ella volvió a la habitación de Osiris a pedirle dinero. Él le dijo, ha comentado, que si mantenía relaciones con él le pagaba.
En aquel momento se fueron y bajaron a la recepción, donde preguntaron por un sitio en el que comprar comida. Luego se volvieron en taxi a casa de su amiga.
La relación con los acusados, ha admitido, no la cortaron en los días inmediatamente posteriores. Osiris, ha dicho, le pidió inicialmente que se fuera a Madrid con él y ella accedió porque, ha indicado, no quería que sus padres se enteraran de lo sucedido -la agresión y el consumo de drogas-.
Finalmente no se fue. Al día siguiente acudió al hospital y tres jornadas más tarde denunció los hechos a la Policía, que la encontró en la casa de una amiga.
El día en el que sucedió la presunta agresión sexual, ha detallado, se había tomado su medicación. Era un antipsicótico. Tanto la Fiscalía como la acusación sostienen que eso, unido al alcohol y la cocaína, supone que tuviera las funciones cognitivas anuladas y que le fuera muy difícil negarse a nada.
El padre de la joven también ha declarado. Ha explicado que es una niña muy infantil, que vive en su mundo, no sabe diferenciar el bien del mal, que es muy influenciable y muy manipulable, que no entiende las consecuencias de sus actos y que no es responsable para su edad.
Él fue quien la llevó al concierto y supo de la agresión cuando ya lo había denunciado ella a la Policía porque «desapareció» dos días. «Desde entonces he notado cambios en ella. Está más antisocial, más a la defensiva», ha dicho.
El padre de la joven también ha protestado de que Osiris le hizo una videollamada este pasado domingo previo al juicio y «entró en pánico» porque tiene una orden de alejamiento. El acusado ha asegurado luego que fue por equivocación debido a que estaba enseñándole a su abogado los mensajes con ella.
Falso testimonio
Posteriormente ha llegado el turno del interrogatorio a su amiga, quien ha evitado ratificar su declaración inicial ante la Policía y el juzgado. El tribunal le ha acabado avisando de que iba a deducir falso testimonio contra ella, tal como ha pedido previamente la acusación.
Mientras en esas declaraciones previas contó, al igual que la víctima, que al salir del baño en la habitación de El Jincho vio cómo la menor le hacía una felación, en el juicio de este jueves ha comentado que no vio «nada grave» ni tampoco lo recordaba.
Su interrogatorio ha estado plagado de contradicciones. Desde que se ratificaba en su relato ante la Policía y el juzgado «porque será verdad» a que no se acordaba y a que no presenció «ningún hecho de violación». «Muchas cosas que sentí en ese momento no las sentí de la misma manera después. Noté luego que mi amiga me había manipulado», ha afirmado al principio.
«Ellos estaban en la cama, no sé. Puede ser que sea verdad la felación. Yo no he mentido en ningún momento», ha comentado después para sorpresa de la sala.
Los acusados dicen que fue consentido
Tras los testimonios de las jóvenes ha llegado el de los acusados. Según Osiris, subieron todos a la habitación desde la recepción. «Nos estuvimos besando y cuando íbamos a pasar a mayores me dijo que tenía la regla. Se fue al baño y yo no quería nada más porque con la regla me da cosa. No mantuvimos relaciones sexuales. Yo nunca la obligué. Ella quería estar conmigo. Desconozco por qué puso esta denuncia y no sabía su edad ni le metí nada de droga«, ha asegurado.
Por su parte, ‘El Jincho’ ha apuntado que tuvo relaciones sexuales con la amiga de la denunciante. «Yo no estaba desnudo, estaba con un pantalón corto. No hubo felación. Mintieron las dos. Les dije que se fueran de la habitación porque quería descansar. No sé quién las invitó. Me las encontré en la puerta del hotel y al ver a una receptiva le dije que se subiera conmigo. Tuve sexo consentido. No le quité el móvil a la amiga. No tuve contacto con ella salvo decirle que si quería comer una hamburguesa», ha explicado.
«Parece que está rapeando»
«Venga que parece que está rapeando», le ha comentado el presidente del tribunal, Pedro Castellano, para que no fuera repetitivo en su declaración.
La defensa del rapero ha hecho hincapié en que la joven se encontraba en un centro por sus trastornos de conducta y eso podía afectar a su juicio.














