La investigación científica tiene la capacidad de convertir la incertidumbre en esperanza para la sociedad. En un contexto en el que la salud se ha convertido en uno de los grandes ejes del bienestar colectivo, España afronta una oportunidad histórica de transformación. España no es un mero receptor de innovación, sino un país comprometido con el impulso, diseño y desarrollo de esta. La autorización de 962 ensayos clínicos el año pasado sitúa a nuestro país a la vanguardia de Europa, liderando la búsqueda de respuestas a las patologías más complejas del siglo XXI. Un dinamismo que brilla con especial fuerza en el área de la oncología, que ya representa cuatro de cada diez estudios realizados en el territorio nacional.
Este liderazgo científico no es fruto de la inercia, sino de la apuesta decidida de un sector farmacéutico profundamente arraigado en el tejido social, sanitario y económico español. Con una inversión anual en I+D que supera los 1.700 millones de euros, la industria demuestra que la salud es una inversión estratégica con un retorno tangible: generamos un impacto directo de 27.000 millones de euros —el 1,9% del PIB nacional— y más de 60.000 empleos cualificados. Por cada euro de valor añadido directo que aportamos, se generan 1,5 euros adicionales en la economía del país, demostrando que apostar por la ciencia es apostar por la prosperidad social3.
En Novartis, integramos esta visión en nuestro propósito de reimaginar la medicina, consolidando a España como un enclave prioritario a nivel global. En 2024, nuestras terapias beneficiaron a más de 10 millones de pacientes en el país. Manteniendo esta ambición, durante 2025 impulsamos 257 ensayos clínicos, más del 50% enfocados en enfermedades oncológicas, consideradas ya la primera causa de muerte en nuestro país. Un hito posible gracias al trabajo conjunto con 153 centros de referencia, 2.857 profesionales sanitarios y la participación de 7.140 pacientes. Una apuesta sostenida que nos consolida, desde hace una década, como una de las tres compañías líderes en materia de ensayos autorizados en España.
Nuestra huella en el país también se traduce en una infraestructura industrial y tecnológica sólida. Un ejemplo de ello es nuestra planta de radioligandos en Zaragoza, una de las cinco únicas instalaciones de este tipo en todo el mundo, y que sitúa a España a la vanguardia de la medicina nuclear de precisión. Desde este centro, en 2024 llegamos a más de 6.000 pacientes oncológicos en Europa y el resto del mundo. Además, hemos impulsado la creación de Hubs de talento especializado con más de 700 expertos de 53 nacionalidades que, a través de Inteligencia Artificial y analítica avanzada, optimizan desde los procesos operativos hasta la seguridad del paciente.
La autorización de 962 ensayos clínicos sitúa a España a la vanguardia europea de la investigación biomédica
No obstante, la excelencia científica pierde su propósito si los tratamientos innovadores no llegan a los pacientes con la agilidad que la enfermedad exige. El acceso ágil a la innovación sigue siendo nuestro gran reto pendiente. Los datos del último informe WAIT 2025 reflejan que avanzamos por el camino correcto: hemos logrado reducir el tiempo medio de espera en España de 616 a 537 días. Es un paso adelante que demuestra el esfuerzo del sector y las instituciones, pero debemos seguir trabajando juntos como un ecosistema integrado para derribar las barreras burocráticas y acercarnos a los 180 días que marca la directiva europea. Acortar esta brecha temporal requiere avanzar hacia modelos de evaluación y financiación flexibles, capaces de reconocer el valor clínico, social y económico integral que las terapias disruptivas aportan a la sociedad.
Para consolidar la posición de España como un referente internacional, la colaboración público-privada es fundamental. La salud debe ser un territorio de consenso, un espacio de encuentro transparente y con objetivos compartidos entre administraciones públicas, profesionales médicos, industria y pacientes. Porque el verdadero liderazgo no se mide solo por las respuestas que encontramos en la investigación, sino por la velocidad con la que esas respuestas logran transformar vidas.









