A nadie dejó indiferente. La primera función de Turandot, que se representó anoche en el teatro Pérez Galdós, destacó por tener una de las puestas en escenas más impactantes y espectaculares que se recuerdan en esta ciudad. La obra de Giacomo Puccini despide la 59 Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria-Alfredo Kraus de la mejor manera posible, con un desarrollo dramático que atrapa al público desde el primero hasta el último segundo y que aún se podrá disfrutar este jueves 18 y sábado 20 de junio a las 20.00.
Como bien definió el director de escena, Daniele Piscopo, se trató de un Turandot muy luminoso, mucho más dinámico, donde la visión de esa China exuberante, colorida, exótica y suntuosa que el compositor italiano imaginó, y que pocos escenógrafos han entendido correctamente, aparece por fin con todo su esplendor.
Más de 100 intérpretes sobre el escenario
Más de 100 intérpretes sobre el escenario y con una producción propia de Amigos Canarios de la Ópera, lo que demuestra que cuando se tiene un equipo competente no hace falta recurrir a realizaciones ajenas. La última función y como consecuencia del día de San Juan, incluirá una nueva edición de con la habilitación de una pantalla gigante en la plaza de Stagno para que cualquier pueda ver la ópera con asistencia gratuita. Turandot, la ópera póstuma de Puccini y su gran obra maestra, es sin duda uno de los títulos más emblemáticos de todo el repertorio operístico.
Y eso se encargaron de reflejar la soprano ucraniana Liudmyla Monastryska como la protagonista que titula la obra; el tenor italiano Angelo Villari en el papel de Calaf; el bajo chino Baopeng Wang en el rol de Timur, y la soprano argentina María Belén Rivarola interpretando a Liù. Los cuatro, que debutaban en este escenario, se pudieron lucir individualmente en arias tan conocidas como Nessun dorma (Calaf), una de las más aclamadas de todo el repertorio operístico, In questa reggia (Turandot) o Tu che di gel sei cinta (Liù). Y destacar la labor de Sesto Quantrini al frente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.
Los tres enigmas mortales de la princesa
Ambientada en una China legendaria, la obra narra la historia de una bella y cruel princesa que somete a sus pretendientes a resolver tres enigmas mortales. Tres adivinanzas que siempre acaban trágicamente con las vidas de los hombres que desean el amor de la mandataria: ¿Qué nace cada noche y muere al alba? (La esperanza), ¿qué se agita como una llama, pero no es de fuego? (La sangre) y ¿qué es lo que es hielo, pero se vuelve más caliente cuanto más se congela? (Turandot). Calaf lo resuelve, pero Turandot no se da por vencida, por lo que el príncipe la reta a ella de que si descubre su nombre antes del amanecer, él morirá.
Sin embargo, con la ayuda de la dulce esclava Liù, Calaf mantiene su nombre en secreto, Turandot acepta emparejarse con él y dice que ya conoce su nombre: Amor. Según Piscopo, este Turandot refleja que Puccini era, sobre todo, un autor de comedia, optimista, y por eso mismo, la parte trágica y sangrienta de la ópera ha sido sustituida por una visión más cómica.
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