He de reconoceros que soy un fan de las películas de James Bond y la célebre frase de “Bond, James Bond”. ¿Cuantas veces la habéis utilizado adaptándola a vuestros nombres?. Yo ayer mismo, pero delante de un Aston Martin, y eso te produce todo un subidón.
Si pensabas que el Vantage ya era suficientemente salvaje, Aston Martin acaba de subir la apuesta con el nuevo Vantage S. Un vehículo que lo tiene todo, que cuando lo ves te enamoras al instante y que yo definiría como un “rompe cuellos”.
Aston Martin Vantage S: Sacado de “Fast and Furious” / R.R.
Estéticamente lo tiene todo. Perfil bajo, capó alargado, nuevas salida de aire en el capó, insignias “S” exclusivas. Pero si el frente impacta, lo de la zaga es pura agresividad. Añade un alerón que aumenta la carga aerodinámica en 44 kg a la máxima velocidad, que es de 325 Km/h.
Por dentro, la atmósfera es de puro ultra lujo deportivo. Todo en Alcántara y cuero con costuras en contraste, llevando el detalle a un punto poco menos que obsesivo. Por ejemplo, cada logotipo “S” del asiento lleva casi 2500 puntadas.
A pesar de su perfil bajo, es un vehículo cómodo para acceder y para salir, algo importante sobre todo pensando en conductores que llegamos a cierta edad. Las sensaciones de conducción no pueden ser mejores, ya que es muy fácil adaptarse al entorno manteniendo, además, los botones físicos, sin tener que estar pantalla tras pantalla buscando lo que necesitamos.

Por dentro, la atmósfera es de puro ultra lujo deportivo / R.R.
Lógicamente, cuando te subes por primera vez a un vehículo como este, lo haces con respeto, que es muy distinto al miedo. Tienes que saber en todo momento lo que tienes en las manos y, sobre todo, por dónde estás rodando. El “problema” es que es muy fácil adaptarse al vehículo, como a todo en la vida cuando es bueno. Es muy fácil disparar la velocidad y cuando te das cuenta te sorprende todo lo que puede dar de sí este Aston Martin Vantage S.
Y, por supuesto, frenar es muy fácil. Y es que en función del acabado, puede incorporar discos de acero en el eje delantero de 400 mm y en un nivel superior unos frenos de disco carbo cerámico de 410 mm. Un equipamiento que, sobre todo, ofrece seguridad.
Y es que el secreto mejor guardado está bajo el capó. Se trata de un bloque V8 Twin-Turbo de 4.0 litros mejorado que desarrolla una potencia de 680 CV y 800 Nm de par. Si estos datos no te suenan, te lo traduzco. De cero a cien kilómetros por hora se pone en tan solo 3.4 segundos, y alcanza una velocidad máxima de 325 Km/h. ¡Casi nada!.

En función del acabado, puede incorporar discos de acero en el eje delantero de 400 mm y en un nivel superior unos frenos de disco carbo cerámico de 410 mm / R.R.
Después de conducirlo alrededor de ciento cincuenta kilómetros, yo destacaría su doble personalidad, en el buen sentido de la palabra. Si queremos velocidad, la tenemos toda. El empuje es máximo y es muy fácil alcanzar velocidades en las que nos quedaríamos sin puntos en el carnet muy fácil.
Sin embargo, por otro lado, es un vehículo para disfrutar de la conducción. Si eres de los que le gusta disfrutar de la carretera, hacer kilómetros disfrutando de las curvas y pasártelo pipa, este Aston Martin Vantage S es el vehículo perfecto. Además, es todo un “rompe cuellos”, ya que sus líneas afiladas, las incrustaciones en carbono y, por supuesto, su sonido, hace que todo el mundo gire las cabezas para verlo y, en cierto modo, sentir envidia del conductor que maneja el vehículo.
Fue lo que nos pasó durante las más de dos horas en las que tuvimos la oportunidad de conducir el vehículo. Conductores, peatones, moteros e, incluso, las Fuerza del Orden, se rindieron ante un vehículo que respira deportividad y lujo por los cuatro costados.

Aston Martin Vantage S: Sacado de “Fast and Furious” / R.R.
Seguro que muchos de vosotros os estaréis preguntando por el precio de este Aston Martin Vantage S, pero dejadme haceros una pregunta, ¿le podemos poner precio al lujo y la deportividad?. Por supuesto que no, y en este caso no iba a ser menos, porque disfrutar de este tipo de vehículos no tiene precio.











