La Xunta empieza a decir «no» a nuevos parques por la saturación de zonas de desarrollo del sector y exprime sus condiciones en el examen de impacto ambiental

El inicio de la tramitación del parque eólico Navallos se remonta 16 años atrás. Es uno de los 26 proyectos bendecidos en abril de 2010 por la entonces Dirección Xeral de Industria, Enerxía e Minas para agotar los viejos planes eólicos empresariales con los que Galicia estrenó el negocio del viento como fuente de energía renovable. El complejo desarrollado por Enel Green Power (Endesa) en los concellos lugueses de Castroverde y Baralla pasó la criba medioambiental y cuenta con el permiso de conexión a la red eléctrica desde 2015. Pero por el camino se quedó obsoleto. La promotora solicitó a la administración autonómica en 2020 una modificación sustancial para cambiar el modelo de aerogenerador previsto: en vez de 7 molinos de 2 megavatios (MW) y 78 metros de altura, solo 4 de 3,385 MW y 115 metros, sin tocar la potencia total de 13,54 MW. Se quedará en el cajón. La zona donde se prevé construir está ya saturada.

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