El presidente de Estados Unidos lleva semanas dando bandazos sobre la posibilidad de un acuerdo de paz con Irán. Si en un instante Donald Trump amenaza con un bombardeo despiadado o incluso que hará desaparecer a la civilización iraní de la faz de la tierra, al momento siguiente da marcha atrás y asegura que un acuerdo está cerca. Todo en un ciclo desconcertante y continuo desde que Estados Unidos e Israel lanzaran la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero.
¿A qué se deben estos continuos vaivenes? Las negociaciones diplomáticas de este calibre suelen ser difíciles y llevar tiempo. Pero, ¿por qué Trump insiste en telegrafiar cada presunto paso negociador?
Se ha especulado mucho con que se trate de una forma de hacer ganar a sus allegados mucho dinero en bolsa. Ha habido movimientos muy llamativos en los mercados y en las casas de apuestas. Por ejemplo, en los 15 minutos previos a un anuncio de Trump sobre el retraso de ataques a infraestructuras energéticas iraníes, se movieron unos 580 millones de dólares en contratos de futuros de petróleo. También hubo picos en futuros de índices bursátiles después de filtraciones a medios sobre presuntos avances negociadores. El propio bróker del secretario de Defensa, Pete Hegseth, habría explorado una inversión multimillonaria en un fondo de empresas de defensa antes del ataque a Irán, según Financial Times.
La Casa Blanca ha negado beneficios ilegales de funcionarios por esas filtraciones, y ha calificado las acusaciones de irresponsables.
Cese de hostilidades de las últimas horas
El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, desoyó esta misma semana la petición de Trump de que no bombardear la capital de Líbano para no hacer descarrilar las conversaciones con Irán.
Teherán respondió con el lanzamiento de misiles contra Israel. También emprendió represalias contra objetivos en países vecinos como Bahréin, Kuwait y Jordania. Estados Unidos anunció una serie de operaciones «defensivas» contra el régimen de los ayatolás. Irán consiguió derribar un helicóptero Apache estadounidense en aguas del estrecho de Ormuz. Trump anunció una venganza militar. Finalmente, este jueves, tras dos días de bombardeos en desaladoras y otras instalaciones iraníes, decidió dar la orden de parar ante los presuntos avances diplomáticos.
El acuerdo podría firmarse este mismo fin de semana, dijo. Un «gran acuerdo» con Teherán, que ha descrito como «muy sólido» y «un poco conceptual», subrayando que su Administración está ultimando el documento que podría firmarse en Europa en los próximos días.
Irán ha desmentido que haya nada cerrado, y ha filtrado a la prensa detalles del memorando de entendimiento que podrían firmar Teherán y Washington, según Reuters: Irán no asumiría ningún compromiso sobre una eventual transferencia de la gestión del estrecho de Ormuz, cuyo futuro quedaría sujeto a un diálogo y a una toma de decisiones conjunta entre Irán y Omán, y la discusión sobre el programa nuclear iraní se abriría en un plazo de 60 días tras la firma del acuerdo.
Trump ha reaccionado con dureza en Truth Social, ha negado que esas filtraciones se correspondan con los términos pactados «por escrito» y ha acusado a Irán de actuar de mala fe.
39 anuncios de acuerdo con Irán
La Casa Blanca ha anunciado al menos 39 veces que un acuerdo con Irán estaba cerca o que Teherán estaba desesperado por alcanzarlo, directamente o a través de filtaciones a medios, desde que comenzó la guerra, según un recuento del medio estadounidense CNN.
El primero de esos anuncios fue el 23 de marzo, menos de un mes después del inicio de la guerra, cuando habló de «puntos importantes de acuerdo», pese a que Irán negó que hubiera negociaciones.
El 7 de abril, Trump anunció un alto el fuego y aseguró que ambas partes estaban «muy avanzadas» y que solo necesitaban dos semanas para cerrar el acuerdo, según el análisis del citado medio americano. Pero no hubo resolución. Aun así, siguió insistiendo: el 15 de abril dijo que el conflicto estaba «muy cerca» de terminar; el 17 de abril llegó a afirmar que Irán había «aceptado todo» y que el pacto llegaría «en uno o dos días»; y el 20 de abril escribió en Truth Social que todo ocurriría «relativamente rápido». Nada de eso se materializó.
La pauta continuó en mayo y junio. Trump dijo que el acuerdo estaba «en gran parte negociado», que se anunciaría «pronto» y que solo faltaban los «aspectos finales». Incluso reconoció que otras predicciones anteriores habían fallado, pero aseguró que esta vez era diferente. El 9 y 10 de junio volvió a prometer avances inminentes: habló de «victoria total» en dos semanas, dijo que Irán estaba dispuesto a «darlo todo» y afirmó que las partes estaban en la fase final de un acuerdo que podría firmarse «en dos o tres días».
Irán no da su brazo a torcer
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha arrojado un jarro de agua fría a las esperanzas diplomáticas.
«La nación iraní defenderá la independencia, la dignidad y la integridad territorial del país a pesar de todas las presiones y amenazas. Durante más de 100 noches, la nación iraní ha estado presente defendiendo el país y la revolución, frustrando los planes de los enemigos», ha afirmado Pezeshkian, según la cadena estatal IRIB citada por Europa Press. El dirigente iraní ha añadido que muchos de los «cálculos y planes del enemigo» han fracasado gracias al apoyo y la resistencia de la población.
Mientras Trump presenta el entendimiento como prácticamente cerrado, Teherán mantiene un tono de desafío y evita dar por confirmado cualquier pacto.
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