la advertencia de un experto sobre el gran peligro del verano

Con la llegada del verano, las costas españolas se llenan de vida y de una de las atracciones más populares y aparentemente sencillas: las motos de agua. Sin embargo, detrás de esa imagen de diversión y velocidad se esconden una serie de riesgos, normativas y complejidades técnicas que la mayoría de los usuarios ocasionales desconocen. Para arrojar luz sobre este asunto y fomentar un disfrute seguro, Juan Miguel Isern, director de la empresa S.E.P. Esports Socorristas, detalla las claves para un uso responsable de estas embarcaciones, advirtiendo que su manejo no es, ni de lejos, un juego de niños. La falsa sensación de facilidad puede llevar a situaciones de peligro que son fácilmente evitables con la información y la formación adecuadas, algo que los expertos no se cansan de repetir cada temporada estival.

La normativa vigente: ¿quién puede pilotar?

Para poder pilotar una moto de agua en España, la regulación es clara. Se requiere estar en posesión de la licencia de navegación, conocida antiguamente como ‘titulín’. Este permiso es el requisito mínimo para cualquier persona que desee ponerse a los mandos de una de estas embarcaciones por su cuenta. En el caso de los menores de edad, las condiciones se endurecen. Según explica Isern, no solo necesitan haber obtenido la licencia de navegación correspondiente, sino que es imprescindible contar con un permiso paterno o materno que les autorice expresamente a realizar la actividad. Sin esta autorización firmada por sus tutores legales, los menores no pueden, bajo ninguna circunstancia, pilotar una moto acuática, una medida que busca proteger su seguridad y garantizar una supervisión adulta en una actividad de riesgo.

Existe una alternativa para aquellos que no disponen de la titulación necesaria: recurrir a los servicios de una empresa autorizada para realizar una excursión guiada. Esta opción permite a los usuarios sin licencia experimentar la sensación de pilotar una moto de agua, pero siempre bajo condiciones muy estrictas. Tal y como subraya Juan Miguel Isern, estas salidas se realizan en grupos cerrados y siempre bajo la supervisión directa de un monitor especializado. “Es un circuito muy acotado, siempre se debe permanecer detrás del monitor de la empresa y no se puede salir de la ruta establecida”, aclara el experto. Esta modalidad, aunque segura y controlada, no ofrece la libertad de una navegación autónoma y sirve como un primer contacto con el vehículo, pero no como una formación de pilotaje.

Persona usando moto de agua

El reto del pilotaje: “No es tan fácil como parece”

No es nada fácil llevar una moto de agua bien”

Juan Miguel Isern

Director General de S.E.P. Esports Socorristas

Uno de los mayores errores que cometen los usuarios novatos es subestimar la dificultad que entraña el manejo de una moto de agua. La creencia popular es que su funcionamiento es similar al de una motocicleta terrestre, pero nada más lejos de la realidad. Juan Miguel Isern es tajante al respecto: “En el agua no se gira igual que en la tierra”. Esta afirmación se basa en un principio físico fundamental de estas embarcaciones: la dirección depende de la propulsión. Para que la moto obedezca al manillar y gire, es necesario mantener el gas accionado. El instinto de muchos pilotos inexpertos ante un obstáculo es soltar el acelerador para frenar, lo que provoca una pérdida total del control de la dirección y convierte a la moto en un proyectil incontrolable. Este desconocimiento es la causa de numerosos accidentes cada verano.

En el agua no se gira igual que en la tierra”

Juan Miguel Isern

Director General de S.E.P. Esports Socorristas

Las consecuencias de este desconocimiento técnico pueden ser graves. “El problema que tienen es que muchos acaban de frente contra un obstáculo porque no saben girar y no saben frenar”, advierte Isern. Los choques contra espigones, otras embarcaciones o incluso contra la costa son más comunes de lo que se piensa. La ausencia de un sistema de frenos como el de un vehículo terrestre complica aún más la situación, ya que la única forma de reducir la velocidad es la fricción con el agua, un proceso mucho más lento e impreciso. Por ello, dominar la técnica de giro con propulsión y anticiparse a las situaciones es crucial para evitar colisiones. Como resume el director de S.E.P. Esports Socorristas, “es muy, muy complicado” dominar la moto sin la formación adecuada.

Turistas disfrutando de actividades acuáticas.

Turistas disfrutando de actividades acuáticas.

Formación: de lo básico a la especialización

El experto distingue claramente entre dos niveles de habilidad. Por un lado, están los “conocimientos básicos para poder salir”, que son los que se adquieren en una breve instrucción antes de una excursión guiada y que apenas cubren las normas de seguridad más elementales. Por otro lado, están los “conocimientos de especialista para poderla dominar totalmente”. Este segundo nivel implica entender la física de la embarcación, saber cómo reaccionar ante diferentes estados del mar, controlar la velocidad y la dirección en situaciones complejas y, en definitiva, tener un dominio completo del vehículo. Alcanzar esta pericia requiere tiempo, práctica y, preferiblemente, una formación específica que vaya más allá de la simple obtención de la licencia de navegación.

En conclusión, la moto de agua es un vehículo que ofrece grandes dosis de adrenalina y diversión, pero que exige una contrapartida de responsabilidad, conocimiento y respeto por las normas. La advertencia de Juan Miguel Isern resuena como un eco necesario en la temporada estival: “No es nada fácil llevar una moto de agua bien”. Tratarla como un simple juguete acuático es el primer paso hacia un accidente. Disfrutar del verano y del mar de forma segura pasa por entender las herramientas que utilizamos, y en el caso de las motos de agua, esto significa ser conscientes de que su aparente sencillez es, en realidad, su mayor y más peligroso engaño. La prudencia y la formación son los mejores salvavidas.

Fuente