Los mensajes del grupo de Whatsapp del Consell el día de la dana han revelado una actuación bipolar del entonces president, Carlos Mazón: empezó prodigándose en instrucciones a sus consellers desde buena mañana para recabar datos e «inundar» los medios dando «sensación de estar alerta que te cagas» pero el resto del día desapareció del grupo sin hacer un solo comentario pese a las incidencias que, siguiendo sus órdenes, los miembros del Gobierno valenciano iban vertiendo en el chat mientras él alargaba la sobermesa con la comunicadora Maribel Vilaplana en El Ventorro.
Así pues, se ha abierto el debate sobre una eventual repercusión jurídica de los mensajes aportados a la causa por la la vicepresidenta Susana Camarero, sobre todo en lo referente al expresident de la Generalitat, al que el Tribunal Superior de Justicia (TSJCV) rechazó investigar en marzo al no encontrar indicios suficientes con la información que había en ese momento. Las conversaciones apuntalan la ausencia del entonces jefe del Consell en las horas clave de la emergencia, criticada en términos políticos por asociaciones de víctimas y la oposición, pero que cambia poco las conclusiones que elevó en su momento la jueza de la dana, Nuria Ruiz Tobarra. Por lo que la posibilidad de que el chat del Consell pudiera modificar las consideraciones del alto tribunal es, al menos por el momento, improbable, según varias fuentes jurídicas consultadas.
La magistrada basaba parte de su exposición razonada en la «prolongada ajenidad que mostró [Mazón] en los momentos decisivos y de mayor mortandad» como un indicio incriminatorio contra el entonces jefe del Consell. En ese sentido, las conversaciones incorporadas, mientras Mazón se resiste a aportar las suyas, exponen que el que fuera jefe del Consell sí hizo uso de su potestad de coordinación pero solo al principio de la mañana -sus wasaps son de las ocho y cuarto-, no así en las horas clave de la emergencia cuando el Cecopi y el mando único, la consellera Salomé Pradas, debían tomar medidas para proteger a la población.
Reconstrucción del chat del Consell el día de la dana / Levante-EMV
«Lo que es evidente es que él se apartó de su trabajo todo el día», asegura uno de los letrados consultados. Eso abona la hipótesis sobre la «exclusión voluntaria» de sus funciones por parte de Mazón, que según la magistrada habría tenido «una repercusión decisiva en el resultado mortal y lesivo». Pero es algo que el alto tribunal ya descartó en el auto del 15 de marzo, donde rechazaba investigar al expresident porque no tenía una posición de garante al no infringir «deberes jurídicos específicos derivados de una obligación legal».
El president pidió a sus consellers a las 8.15 horas que estuiveran «atentos». «Salo, que te actualicen daots de la dana de esta mañana para la rueda de prensa de Ruth, quizá tengas que salir a dar parte», le espetó a Pradas. Al conseller de Educación, José Antonio Rovira, le pidió lo propio sobre el «cierre de colegios», y a sus homólogos en Sanidad y Servicios Sociales, Marciano Gómez y Susana Camarero, les ordenó estar pendientes de los «incidentes en los centros», mientras que al conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, pidiera «parte en el campo». «Bueno, cada uno que esté atento», remarcó.
Podría entenderse que Mazón hizo uso de esas funciones directivas y de coordinación que le atribuye la Ley del Gobierno Valenciano, y que le permite «impartir instrucciones a los miembros del Consell», pero el TSJCV consideró que no son suficientes para otorgarle ese papel preeminente en la gestión de la emergencia sino que se debe enteneder como «un deber abstracto y por supuesto genérico del que suelen participar quienes se encuentran en el nivel más alto de la estructura de gobierno y para lograr el seguimiento de las directrices políticas que les corresponde fijar», alejado de una responsabilidad en materia de Protección Civil.
El escenario alternativo que sostuvo la jueza era que Mazón sí hubiera intervenido en la gestión de la emergencia. Algo que todavía no está probado pero que la magistrada sustentaba en la hipótesis de que lo hubiera hecho a través del jefe de Gabinete, José Manuel Cuenca, convertido en interlocutor aquella tarde mientras Mazón comía con Vilaplana, y que antes del envío del ES Alert instó a Pradas a no confinar la provincia de Valencia: «Salo, de confinar nada», le espetó. Los mensajes de Cuenca, borrados tras un cambio de su teléfono, podrían aclarar este aspecto, por lo que Ruiz Tobarra ordenó enviar una comisión rogatoria a Estados Unidos dirigida a Meta para acceder a sus conversaciones, sin éxito todavía.
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